El derecho a la salud cada día más limitado en Venezuela

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El derecho a la salud, consagrado en la Constitución y en la Declaración Universal de Derechos Humanos, cada día se ve más limitado en Venezuela. Las desinversiones en el sistema público es una de las razones. El control de cambio afecta también al sector privado igual que el desabastecimiento de medicamentos necesarios contra enfermedades infecciosas, hipertensión, diabetes, tiroides, psicotrópicos y oncológicos, así como la falta de reactivos, insumos y materiales quirúrgicos. La Asociación de Clínicas de Guayana (Asocligua) ha decidido restringir las cirugías a estrictas emergencias, publica el Correo del Caroní.

Recorrer las farmacias de la ciudad en busca de un medicamento, visitar diferentes laboratorios para un examen médico, o esperar a conseguir un insumo quirúrgico para una operación es parte del peregrinaje de los pacientes. Pero los médicos también enfrentan grandes dificultades en el ejercicio de la profesión y su ética.

Jhonnys Heraoui Farhat, médico cirujano egresado de la Universidad de Oriente (UDO), afirma que uno de los problemas que enfrenta el gremio es que “estamos prescribiendo al paciente lo que se tiene y no lo que se debe”, a consecuencia del desabastecimiento no sólo de medicamentos, también de insumos médicos -incluyendo gasas e inyectadoras- para poder atenderlos.

“El déficit está llegando a niveles que debilita la calidad del servicio médico”, agrega Heraoui, al referirse al colapso que tienen casi todas las clínicas y hospitales por el agotamiento en el inventario de sus productos, aunado a la falta de camas clínicas para atender a la población.

En julio de 2011, por ejemplo, Ciudad Guayana contaba sólo con 12 camas para terapia intensiva. En agosto de 2012, el entonces presidente Hugo Chávez prometió para Caroní el Hospital de San Félix, cuyo proyecto se conoció meses más tarde.

La Organización Mundial de la Salud estima ideal 30 camas por cada 10 mil habitantes. Ciudad Guayana tiene una población cercana a las 900 mil personas y sólo cuenta con dos hospitales tipo IV: Uyapar, que tiene 200 camas; y Dr. Raúl Leoni, en Guaiparo, con 450 camas. En Caroní, además, se atienden pacientes de municipios del sur del estado Bolívar.

Las camas que posee Asocligua son mil 200 camas.

Inventarios agotados

La consecuencia inmediata de esta crisis puede resultar en un aumento en la tasa de mortalidad por enfermedades. Haroui estima que de acuerdo con estos índices, las afecciones que están en mayor riesgo son las cardiovasculares, cáncer y metabólicas.

“No hay medicamentos y el que hay no les sirve o sale muy caro, y el paciente opta por abandonar el tratamiento”, explica el médico cirujano, quien agrega que para una enfermedad que tiene diferentes matices, como la hipertensión, no puede existir un medicamento exclusivo, en vista que dependiendo del grado de afección, cada paciente requerirá una prescripción diferente.

Julián Martínez, también médico cirujano, advirtió que entre las consecuencias que acarrea la medida de las clínicas de limitar las cirugías selectivas y atender sólo emergencias, es que postergar la operación puede traer futuras complicaciones al paciente.

De acuerdo con el informe más reciente sobre derechos humanos de la ONG Provea, “entre los meses de febrero y junio (de 2013), la Federación Farmacéutica Venezolana (Fefarven) y la Cámara de Industria Farmacéuticas (Cefar) reportaron fallas intermitentes de 37% a 50%. Los inventarios alcanzaban para tres meses en laboratorio, dos meses en droguerías y 15 días en farmacias”.

Entre las razones, las diferentes asociaciones y cámaras relacionadas al área de salud argumentan la dificultad en el acceso a las divisas.

La Asociación de Clínicas de Guayana (Asocligua) advirtió que entre los insumos que escasean están los stent coronarios, anestésicos, tubos endotraquiales, helio, gasas, inyectadoras, así como los repuestos para los equipos de alta tecnología, entre ellos el único acelerador lineal operativo para radioterapias a pacientes con cáncer, y conseguir un repuesto tarda mínimo de dos a tres meses, por lo que de dañarse se paralizaría el tratamiento.

“El desabastecimiento abarcó insumos básicos y médico-quirúrgicos en los centros de salud públicos, que aumentó la lista de espera por cirugías”. En octubre de 2013, el déficit de insumos llegó a 75 por ciento en las 137 empresas afiliadas a la Asociación Venezolana de Distribuidores de Equipos Médicos y Odontológicos (Avedem)”, reseña el informe de Provea.