Buscan a cómplice de la mujer que degolló a su bebé

Yoliberth Pereira confesó luego de decapitar y desmembrar a su hija de un año y tres meses (Fotos: El Informador)
Yoliberth Pereira confesó luego de decapitar y desmembrar a su hija de un año y tres meses (Fotos: El Informador)

 

Que el fin del mundo se acercaba es la excusa que utilizó Yoliberth del Carmen Pereira, de 34 años, para asfixiar y desmembrar a su bebé de un año y tres meses, el pasado miércoles. La mujer llevó a cabo el crimen dentro de su casa en el sector Tierra Negra de la ciudad de Barquisimeto, estado Lara, luego de que un “gato negro” le dijera que la matara, publica La Verdad.

El diario La Prensa de Lara reseñó que un hombre de piel morena y vestido de negro rondaba la casa de Pereira. La mujer no alucinó, pues otro de sus hijos de 13 años también aseguró haberlo visto rondando la casa el día que se perpetró el crimen.

Al parecer este sujeto es quien ordenó a Yoliberth que asesinara a su hija, porque el fin del mundo se acercaba. El hermanito de la víctima recordó que este hombre siempre le observaba los ojos verdes a la pequeña con detenimiento.

Los residentes del sector contaron haber visto a la niña correr desnuda durante la mañana del miércoles. Es decir, que el crimen se llevó a cabo en horas de la tarde, pues luego no se supo más de su paradero. Pereira le decía a las personas que le preguntaban dónde estaba la chiquita, que se le había perdido y que no lograba encontrarla.

El segundo de los cuatro hijos de Yoliberth indicó a los vecinos saber dónde se encontraba la menor, pero enseguida la madre saltó y volvió a recalcar que se le había extraviado. Al parecer el niño logró ver como el cuerpo de su hermanita desmembrado lo guardaban en bolsas negras y blancas.

Búsqueda

Los allegados a la familia se angustiaron ante la desaparición y comenzaron a buscarla. Entraron a la residencia y la registraron de punta a punta. En ese rastreo hallaron el coche de la bebé lleno de sangre y le pidieron explicaciones.

La mujer durante el interrogatorio titubeó. Y la obligaron a confesar que ella la había matado. En ese momento las personas procedieron a notificarles a las autoridades sobre lo ocurrido e iniciaron la búsqueda del cadáver, que encontraron a la orilla de la quebrada de la Ruezga, específicamente detrás del Club Ítalo. Allí Yoliberth dejó abandonados los restos de su hija.