Leopoldo Fontana: Política coyuntural

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La  planificación oficial – y sus consecuencias – en estos quince años,  ha sido el célebre principio del protagonista de “Por estas calles”, Eudomar Santos: “como vaya viniendo, vamos viendo…”, ejemplarizado en otra célebre frase, el “se me ocurre” de Chávez en sus madrugadas de insomnio, que  en los “aló Presidente” –  cual show televisivo, que en realidad era –  se convertían en órdenes y leyes de alcance nacional, y algunas veces, en virtud de la célebre “petrochequera” también internacional. Porque “¡chequera mataba, preparación, conocimiento y profesionalismo!”

Nuestros presidentes anteriores, dictadores o demócratas, preguntaban quién era el más preparado en un campo determinado, para ponerlo al frente. Un ministro le fue con un problema a un muy eficiente presidente, y éste le espetó: yo lo nombré a usted por ser quien más sabía de eso, ¡resuelva o renuncie!

En estos tres lustros, la condición a ocupar un cargo para el progreso del país, era la ciega obediencia a los dictámenes de  un lider supremamente carismático, pero con la ignorancia esclava de una ideología que se probó en setenta años,  ineficiente y ruinosa para los países que fueron sometidos a ella. La mayoría rectificaron y progresaron – China, Rusia, Vietnam –   pero muy pocos, persistieron a pesar de los desastrosos resultados, por la única razón de aferrarse al poder.

El gobierno actúa demagógicamente en función de las coyunturas, sin importar las consecuencias. Giordani confesó que para lograr la reelección del moribundo,  se utilizaron todos los fondos existentes, dejándonos la herencia que estamos viviendo. Maduro, en vista de las elecciones de alcaldes, lanzó el “Dakaso”. ¡Y hoy el comercio está colapsado!

¡Y no rectifican porque no quieren, y no saben!

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