Muere a los 96 años el señor de la moda

Muere a los 96 años el señor de la moda

Manuel Pertegaz

La muerte del diseñador Manuel Pertegaz, fallecido esta madrugada en Barcelona a los 96 años, ha dejado huérfano al mundo de la moda, que recuerda al maestro de la alta costura como innovador y pionero, un hombre enérgico, perfeccionista y gran conocedor del oficio.

Un fallecimiento que lamentaron tanto Felipe VI y doña Letizia, como los Reyes Juan Carlos y Sofía, quienes enviaron sendos telegramas de pésame a la familia de Pertegaz, creador del vestido de novia de doña Letizia y diseñador durante años de los modelos de doña Sofía.





Según indicaron Efe fuentes de la Casa del Rey, ambos expresaban sus condolencias y destacaron el “carácter innovador” y la “excepcional maestría” del fallecido.

Un catarro complicado por su avanzada edad, que degeneró en neumonía, ha sido la causa de su muerte, señaló a Efe la sobrina del artista Sionin Caus Pertegaz, quien confirmó que sus restos mortales se enterrarán mañana en una ermita situada en la localidad de Pineda del Mar, cerca de Barcelona, donde el modisto tenía una casa.

Premio Nacional de Diseño de Moda, Manuel Pertegaz, nacido en 1918 en Olba (Teruel, este de España), se consideraba a sí mismo como “un pizca en el mundo de la moda”, alguien que había sabido hacer “un poco de moda” al que gustaba “mucho” el arte, según sus propias palabras, que no solían ser muchas, como sus familiares y amigos sabían, porque era un hombre discreto y callado.

Sin embargo, este diseñador menudo, de enorme sonrisa y amplia cabellera, fue uno de los grandes creadores de alta costura, considerado entre los mejores, y maestro al nivel de Cristóbal Balenciaga o Pedro Rodríguez.

Él fue el primer modisto español que conquistó la Quinta Avenida de Nueva York y ganó parte de su fama al vestir a celebridades como Jacqueline Kennedy y actrices como Paulette Goddard, Marisa Berenson o Ava Gadner. “Yo le cocino y él me cose”, contaba la protagonista de “The Killers” (1946).

Autodidacta, trabajador infatigable, humilde y exquisito en los detalles, Manuel Pertegaz, que siempre supo adaptarse a la personalidad y peculiaridades de cada mujer, su modelo perfecta se encarnaba en la actriz Audrey Hepburn, “una mujer cisne, esbelta, estilizada, elegante y etérea”, decía.

Para Modesto Lomba, presidente de la Asociación de Creadores de Moda de España (ACME), Pertegaz era un hombre “de energía desbordante”, cuya muerte no solo supone “la desaparición de un gran maestro, sino que es una pérdida irreparable”.

Coincide con Lomba su discípulo y admirador Ion Fiz, quien no podrá olvidar “jamás” la experiencia de haber visto trabajar al maestro durante tres años en su “atelier” de la avenida Diagonal en Barcelona.

“Allí aprendí a valorar lo que es una prenda bien construida, cómo se aploma una manga, a ver de cerca los acabados, abrir las prendas y ver cómo tiene que ir rematado el interior de un forro; los detalles, en fin. Trabajar con él fue un lujo”, ha resumido.

Cerca de 80 años de su vida los pasó dedicado a la moda femenina, sumergido entre mujeres, telas, hilos y agujas, una pasión que empezó poco después de que su familia se trasladara a Barcelona, cuando apenas tenía 9 años.

Su carrera fue meteórica y con sólo 25 años, y en plena postguerra española, abrió su primera casa de modas de alta costura en Barcelona; poco después, en 1948, fue a Madrid y viajó a París.

Empezó a ser conocido internacionalmente y, cuando con 36 años marchó a Estados Unidos junto a Valentino, Pierre Cardin, Pierre Balmain y las hermanas Fontana, el genio ya recibía pedidos de los grandes almacenes más selectos y la Universidad de Harvard otorgó el prestigioso Oscar de la Costura.

En 1957 Christian Dior muere súbitamente y Pertegaz es tentado como posible sucesor, pero él declina el ofrecimiento.

En 2012 su taller dejó de coser, coincidiendo con la jubilación de sus costureras más fieles, pero el estudio siguió abierto y continúa trabajando en las líneas de complementos que desarrolla su equipo creativo y que hasta el final supervisó Pertegaz.

Tras hacer el traje de novia de la Reina Letizia, en 2004, Pertegaz empezó a retirarse, pero lo cierto es que vivió por y para su trabajó hasta bien cumplidos los noventa años.

El modisto vivía retirado en una casa de campo en las afueras de Barcelona donde ahora descansarán sus restos mortales. EFE