El Nuevo Herald: Venezuela obligada a comprar petróleo externo

El Nuevo Herald: Venezuela obligada a comprar petróleo externo

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Foto Archivo

El subsidio que Venezuela destina a Cuba se está tornando cada vez más difícil de sostener para el régimen de Nicolás Maduro, no solo por el alto costo monetario que conlleva para un país en quiebra, sino por el gradual deterioro en la producción del crudo venezolano, dijeron analistas.

Antonio María Delgado / El Nuevo Herald

Informes publicados esta semana muestran que la producción de los tradicionales crudos medianos y livianos venezolanos ha caído en tal magnitud que la estatal PDVSA se ha visto obligada a salir al mercado internacional a adquirirlos, situación que genera dudas sobre la sostenibilidad a largo plazo de regalar crudo por un lado, cuando por el otro hay que salir a comprarlo.





Para los expertos, que llevan años advirtiendo que Venezuela estaba matando a la gallina de los huevos de oro por la falta de inversión en la industria petrolera, la noticia de que el país contempla comprar crudo liviano argelino no causó gran sorpresa.

“Están llegando al capitulo final de una Crónica de una Muerte Anunciada”, comentó desde Miami Horacio Medina, ex gerente de PDVSA. “De hecho, tuvieron suerte, duraron mucho más de lo que se preveía, pero ya el destino los alcanzó”.

En una columna publicada esta semana, la diputada María Corina Machado coincidió.

“Lo lograron. El país con las mayores reservas de petróleo del mundo ahora importa petróleo. Arruinaron el agro y la pesca, las industrias, la producción de café, de cemento, el turismo, el acero. Todo lo que toca este régimen colapsa. Sólo quedaba el petróleo”.

Según un cable de la agencia Reuters, Venezuela está considerando importar crudo por primera vez en su historia y podría usar el petróleo ligero de Argelia para diluir su propio crudo extrapesado.

Pese a contar con las mayores reservas de crudo del mundo, PDVSA ha estado comprando un volumen creciente de nafta pesada para mezclar con la extracción de crudo extrapesado de la Faja Petrolífera del Orinoco, su mayor región productora.

Estas mezclas se hacen para convertir el extrapesado en un producto exportable, en medio del declive de la producción local de crudos medianos y livianos que antes se usaban como diluyentes y de retrasos en la construcción de nuevos mejoradores que pueden cambiar la calidad del crudo.

Las compras de nafta se han realizado a altos precios en el mercado abierto, lo que golpea su flujo de caja y afecta la principal fuente de ingresos del régimen de Nicolás Maduro.

No obstante, los crudos medianos y livianos que aún se siguen produciendo en Venezuela, y los que podrían ser utilizados para realizar las mezclas, son precisamente los que son enviados a Cuba, dado a que son los únicos que las refinerías de la isla están en condiciones de procesar.

El que Venezuela ahora se vea obligada a comprar cantidades significativas de crudo en el exterior para no utilizar los 120,000 barriles de su crudo de mejor calidad que envía a Cuba genera dudas sobre cuáles son las verdaderas prioridades del régimen.

Pero ante la grave crisis económica por la que atraviesa el país, con los anaqueles de los supermercados vacíos ante la falta de dólares para mantener las importaciones, la sostenibilidad del ese subsidio entra en duda, no solo porque representa varios miles de millones de dólares que el país necesita sino también porque se trata de un crudo que Venezuela requiere para poder mejorar el que vende en el exterior.

“Hace ya mucho tiempo que Venezuela debió reevaluar los acuerdos que mantiene con PetroCaribe”, dijo Juan Fernández, ex director ejecutivo de planificación de PDVSA.

Pero ahora, el que Venezuela se vea obligada a importar crudo debiera servir como una gran campanada de alarma.

“Esas importaciones, en un país que dice tener las mayores reservas petroleras del mundo, es una de las más grandes contradicciones”, dijo.

El problema está en que Venezuela, bajo los últimos 15 años de la Revolución Bolivariana, sacrificó el mantenimiento y la expansión de la industria petrolera venezolana para sacarle el máximo provecho a la renta petrolera.

Esa política, agravada por el despido masivo del talento de PDVSA, ha llevado al mal manejo de las operaciones de explotación en los tradicionales campos petroleros, donde el país obtenía sus crudos livianos y medianos.

“No han podido levantar la producción. En la región Occidental, la producción era de aproximadamente de unos 1.3 millones de barriles por día. Hoy se estima que están por debajo de los 600,000. Ellos la habían compensado sobreexplotando en el Oriente del país”, comentó Fernández.

Y esa sobreexplotación, realizada sin un adecuado mantenimiento, es lo que está ahora llevando a que la producción allí también disminuya.

“La caída de la producción en el Oriente y Occidente del país, en los campos que producen estos tipos de crudo, es muy significativa”, comentó Fernández.

Previamente, los planes de expansión conllevaban a incrementar la producción del crudo extrapesado en la región sur del país haciendo uso de un sistema para mejorar la calidad del crudo.

Pero allí también se produce otro problema, comentó Jorge Piñón, director del Centro de Política de Energía y Medio Ambiente de la Universidad de Texas en Austin.

“El problema es que ellos tienen un cuello de botella en Venezuela porque los mejoradores no están funcionando. No se les ha dado el mantenimiento adecuado y los nuevos mejoradores que debieron ser construidos para ver procesar la nueva producción del Orinoco no se han construido”, comentó.

Y a ese descuido se le suma la falta de atención que sufren los campos tradicionales.

“Más de una tercera parte de su producción viene de los campos maduros convencionales, de donde sale la mayor parte del crudo liviano y mediano, y esos también tienen problemas porque la producción convencional tradicional está bajando también y eso es crítico para el país”, agregó Piñón.