Leopoldo Fontana: País dañado

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El asesinato de Robert Serra es un síntoma más del estado de descomposición al que ha llegado el país. Fueron dos figuras muy polémicas de las filas del oficialismo, Serra, y antes Eliezer Otayza, que fueron matados ¡y con saña!”
¡Los indicios que han circulado sobre la muerte de Serra y su asistente, desafían la imaginación!

Fueron dos crímenes muy visibles. ¿Pero qué hay de los 100 policías asesinados en lo que va de año, y los 50 muertos semanales, cuando todavía no se ha secado la tinta del último y enésimo plan “Patria Segura”?

Esta violencia es típica de la droga, de la que Venezuela se ha convertido en el país de tránsito, amparado desde arriba. ¿Porque, usted y yo hubiéramos podido introducir 31 maletas de cocaína en un avión de Air France? ¡La DEA lo sabe, y no puede ser mediatizada por ningún poder! Por ello la detención en Aruba, de un presunto integrante, del presunto “cartel de los soles”.

El fondo de este extremo daño material y moral es la total ausencia de estado de derecho. Y eso está “convicto y confeso”. ¿No declaró Luisa Estela Morales, la entonces presidenta del Tribunal Supremo, que la separación de poderes, piedra angular de toda democracia que se respete, “no tenía sentido”? ¡Todos, jurídicamente, estamos al descampado!

Esta ha sido una “resentivolución”, que ha decretado, sin otra razón que el resentimiento, las expropiaciones de infinitas haciendas productivas y empresas generadoras, porque le dolían a sus dueños que vivían de eso, violando el derecho a la propiedad consagrado en la “elástica” constitución, y que ahora nos ha sumido en la total dependencia de exportar lo que antes se producía, desmintiendo la cacareada “soberanía alimentaria”, e “independencia” de la nueva “patria”.

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