Un mes de ira en México por los 43 estudiantes desaparecidos

Un mes de ira en México por los 43 estudiantes desaparecidos

(foto AFP)
(foto AFP)

En México se cumplió este domingo un mes desde la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa (Guerrero, sur) con la ira intacta por un crimen que sacudió al país y contra el que familiares y compañeros angustiados por su paradero prometen seguir protestando.

En tanto el congreso del estado de Guerrero escogió a un académico de izquierda, Rogelio Martínez, como gobernador interino en reemplazo de Angel Aguirre, quien renunció por la indignación provocada por el caso.

El desaliento y el coraje de los padres de los jóvenes, que viven desde hace semanas en la humilde escuela rural para maestros donde estudiaban sus hijos, se intensifica cada día que pasa sin noticias de los chicos.





“Tenemos dolor, desesperación y rabia. Este dolor nos está matando”, confesó a la AFP Mario César González, padre de uno de los estudiantes desaparecidos.

Pero cuando este mexicano flaco y ataviado con rosarios habla de las hasta ahora estériles investigaciones del gobierno, su cara cambia: “Ahora ya es exigir, ya antes suplicamos, rogamos (…) queremos exigir que nos los desvuelvan”.

Lo ocurrido la trágica noche del 26 de septiembre, cuando los estudiantes que recaudaban fondos en la ciudad de Iguala desaparecieron tras ser atacados por la policía municipal y miembros del cártel Guerreros Unidos, trastocó la vida de sus familias pero también de la combativa escuela de Ayotzinapa, conocida por sus preceptos socialistas.

Junto a los muros estampados con el rostro del Che Guevara o Lenin ahora hay también un altar con velas y flores para pedir que los 43 chicos aparezcan milagrosamente con vida.

Las familias recibieron emocionadas esta tarde a varios artistas que, con caballitos y pinturas, se pusieron a dibujar grandes retratos de los desaparecidos en el patio.

Pero la sensibilidad en Ayotzinapa está tan a flor de piel que los familiares no dudaron en expulsar del centro al sacerdote y activista Alejandro Solalinde, que la tarde de este domingo quería oficiar una misa por los 43 muchachos.

Solalinde reconoció a periodistas que hay padres molestos con él porque creen que está “jugando” con el caso. El sacerdote dijo a la fiscalía que recibió testimonios que indican que los jóvenes fueron asesinados y sus cuerpos incinerados.

– Exorcizar el dolor con protestas –

Los estudiantes de Ayotzinapa siguen tratando de exorcizar su dolor con acciones de protesta y este domingo bloquearon durante cerca de ocho horas, la turística autopista del Sol.

Además de rendir honor a los seis fallecidos (tres de ellos universitarios) el 26 de septiembre, los estudiantes volvieron a reclamar la aparición con vida de sus compañeros.

Las autoridades temen, por testimonios de detenidos, que los jóvenes fueron asesinados y enterrados en fosas clandestinas.

Unas cincuenta personas han sido detenidas por este caso -entre funcionarios, policías y narcotraficantes- y la fiscalía general acusa al revocado y prófugo alcalde de Iguala, José Luis Abarca, de ordenar el ataque por temor a que los estudiantes boicotearan un acto de su esposa, María de los Ángeles Pineda, señalada ahora como principal operadora de Guerreros Unidos en la ciudad.

Este domingo la fiscalía de Guerrero sumó otras dos órdenes de detención -que se suman a las de la fiscalía general- contra el alcalde por las seis muertes ocurridas el 26 de septiembre y por homicidio en grado de tentativa contra “distintas personas”.

En los alrededores de Iguala la fiscalía ha hallado fosas con al menos 38 cadáveres, pero ya descartó que 28 de ellos correspondan a los estudiantes desaparecidos.

Un líder de los Guerreros Unidos detenidos declaró, según la fiscalía, que avaló las acciones contra los jóvenes en “defensa de su territorio” pues un colaborador suyo los confundió con miembros de un cártel rival.

El comité de estudiantes de Ayotzinapa asegura que no permitirá que “este crimen de lesa humanidad quede en la impunidad”.

– Nuevo gobernador sensible a la causa –

La elección del académico Martínez Ortega como gobernador interino, apunta a solucionar la crisis de gobernabilidad creada por la renuncia el jueves de Aguirre.

El nuevo gobernador, hasta ahora secretario general de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG, pública), es un doctor en ciencias políticas y sociología de 59 años.

Considerado como un académico comprometido con causas sociales y talante conciliador, su nombre fue propuesto por el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), que promovió la elección de Aguirre.

“Mi principal prioridad será intensificar la búsqueda de los estudiantes de Ayotzinapa”, prometió al ser investido.

Martínez ha escrito libros sobre las guerrillas mexicanas y fue miembro de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, fundada por el fallecido líder guerrillero Genaro Vázquez, exalumno de Ayotzinapa.

En su discurso, el gobernador pidió “todo el apoyo” del presidente Enrique Peña Nieto, que en un mensaje en Twitter deseó “todo el éxito en esta elevada responsabilidad” al académico. AFP