La casa que se derrite en Londres (Fotos y video)

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Hace tan sólo días parecía una casa convencional. Ubicada en el 40 de Southwark Street, al sur de Londres, con su tejado oscuro, sus ladrillos rojizos y su puerta verde sería para muchos el hogar ideal. Pero esta edificación londinense lleva peor el paso del tiempo que cualquier otro inmueble de la ciudad. Y no es que precisamente la capital británica se caracterice por la conservación de sus viviendas, ligadas a una moqueta y a una trampa de ratón, eternamente, publica abc.es.

Con el paso de los días, la fachada del inmueble luce un aspecto de abandono e incluso, los ventanales superiores aparecen quemados. Esto es lo que ocurre cuando se fabrica una casa de dos plantas con 8.000 ladrillos de cera. Obviamente, no ha sido creada para salir al mercado inmobiliario, sino para conquistar los ojos del jurado del Merge Festival 2014. La instalación denominada, «Una libra de carne de 50p», ha sido diseñada por el artista de la ilusión arquitectónica, Alex Chinnek, inspirado en una antigua fábrica de velas ubicada en Bankside (el sur del Támesis) hace 200 años.

A medida que va pasando el tiempo, los ladrillos superiores comienzan a gotear. Los trozos de cera seca parecen convertirse en una especie de enredadera marrón que serpentea por la edificación.

Arquitectónicamente, presenta el aspecto similar al de una propiedad británica en cuanto al tamaño, el diseño y el emplazamiento. Está inspirada en los paisajes industriales de Londres con los que Chinneck consigue explorar el espacio entre el arte, el teatro y la arquitectura. Sin embargo los ladrillos están fabricados con cera de parafina y arena de terracota para asimilarse a una pared real. Dar con la fórmula secreta del material de construcción no ha sido fácil. Chinneck ha colaborado con químicos, fabricantes de cera e ingenieros para desarrollar estos ladrillos visualmente convincentes.

Será una montaña de cera

Los curiosos que deseen visitarla deben apresurarse si no quieren encontrarse con una imponente montaña de cera en el suelo. El 18 de noviembre, la casa ya sólo será un recuerdo.

Esta no es la primera vez que el artista mezcla surrealismo y espectáculo proporcionando una ilusión de escala arquitectónica. En Covent Garden se encuentra otro de sus derroches de ingenio. Como por arte de magia, parece que el pórtico del mercado se ha resquebrajado y la mitad de la estructura ha quedado levitando en el aire. El artista británico ha creado una magnífica pieza en la que una parte del largo edificio de 12 metros ha roto con su base de piedra y flota en el aire con una aparente y sorprendente ingravidez. La recreación se basa en una construcción ligera, tallada totalmente en poliestireno para conferirle la mayor verosimilitud a la fachada, imitando a la piedra del edificio original e incorporando incluso detalles de musgo.

 

Otro ejemplo extraordinario de sus intervenciones urbanas es Miner on the Moon. Chinneck puso patas arriba la fachada de un establo en Southwark, Londres. Toda la estructura estaba al revés, pero al mismo tiempo encajaba a la perfección con la estética circundante.

Y ésa es una de las mayores virtudes del artista de 30 años. Su capacidad para equilibrar transformación e integración, sin desentonar con el alrededor, creando un efecto visual realmente impactante y a la vez sutil.