Gobierno inicia operaciones de planta de Clorox

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Las autoridades venezolanas pusieron en actividad el jueves una de las dos plantas de Clorox Co. que tomaron bajo control hace seis semanas invocando la defensa del empleo de sus trabajadores cuando ese fabricante estadounidense anunció el cese de las operaciones en el país, reseña Associated Press.

Fotos AVN

“Vamos a apretar este botón para dar inicio y reactivar el llenado del cloro que va a ir para los hogares venezolanos”, dijo el vicepresidente Jorge Arreaza, acompañado de un grupo de trabajadores de la empresa.

“Si los trabajadores están pidiendo la ayuda, y los burgueses abandonaron la fábrica, pues la estamos recuperando”, indicó Arreaza en una de las plantas de Clorox, ubicada a unos 140 kilómetros al oeste de Caracas.

La toma de las instalaciones se produjo el 26 de septiembre pasado, cuatro días después que Clorox anunció que estaba cerrando sus operaciones en Venezuela, alegando restricciones por parte del gobierno, interrupciones de suministro y la incertidumbre económica.

Clorox —que en Estados Unidos fabrica los productos como Pine-Sol, las bolsas, envolturas y recipientes Glad — subrayó entonces que desde hace casi tres años su filial Corporación Clorox de Venezuela S.A. había tenido que vender más de dos terceras partes de sus productos a precios congelados por el gobierno venezolano.

Durante ese mismo lapso, sin embargo, ha habido un fuerte aumento de la inflación, lo que resultó en que los costos para Clorox subieran significativamente.

Opositores del gobierno y líderes empresariales sostienen que las confiscaciones y severos controles de precios y divisas impuestos por los gobiernos del fallecido presidente Hugo Chávez y su sucesor Nicolás Maduro están ahogando a la economía y ahuyentando a los inversionistas.

Maduro ha dicho que las acciones respecto a Clorox son un ejemplo de lo que ocurrirá en caso de cierres de empresas, que si los dueños las dejan serán tomadas por el estado “para seguir produciendo por el país”.

La agencia EFE destacó que el Gobierno de Venezuela anunció la puesta en funcionamiento de una de las dos plantas de la empresa The Clorox Company en el país que fue ocupada a fines de septiembre pasado por sus obreros con el apoyo del Ejecutivo después de que los dueños decidieran dejar de operar en territorio venezolano.

“Gracias a la clase obrera hoy vamos a reactivar plenamente la producción de hipoclorito de sodio, es decir, de cloro, aquí en Guacara (estado Carabobo, oeste)”, dijo el vicepresidente de Venezuela, Jorge Arreaza, desde la planta, una actividad transmitida por el canal estatal VTV.

El vicepresidente comentó que los dueños, “esos burgueses” de The Clorox Company “desaparecieron” y “abandonaron la fábrica” y sus obreros tomaron la planta y hoy la han reactivado.

“Fábrica abandonada, fábrica que toman los trabajadores con el Gobierno de los trabajadores y la recupera, y hoy la estamos recuperando”, reiteró.

Asimismo, señaló que los trabajadores de la planta se comprometieron a reactivar la producción en 50 % y que en 2015 llegarán al 100 % de su capacidad y aseguró que “pronto” se reactivará la otra planta ubicada en la población de Santa Lucía, en el centro del país.

El 27 de septiembre pasado el Gobierno de Venezuela anunció la ocupación de las plantas de Clorox en el país, decisión que tomó días después de que el presidente de la empresa, Don Knauss, anunciara la paralización de sus actividades debido a “restricciones operativas” por parte del Estado venezolano.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo días después de la ocupación que la medida respondió a la aplicación de la “formula socialista: empresa abandonada, empresa tomada por la clase obrera”.

Maduro indicó entonces que el cierre de la planta por parte de la trasnacional se debe a que la “guerra económica”, que dice sufre su Gobierno por parte de actores no afines y que busca acabar con su mandato, ha entrado en una nueva fase “de guerra financiera internacional”.

En una nota informativa, la compañía estadounidense aseguró que durante casi tres años se vio obligada a vender más de dos tercios de sus productos a precios congelados por el Gobierno, lo que provocó “grandes incrementos en los costos de producción” y “constantes pérdidas operativas”. EFE