¿Y el señor Juan Bimba qué? @JorgeBarrosod

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Los adultos mayores en Venezuela son, sin duda, uno de los sectores más golpeados y olvidados de la Revolución Bolivariana. Una lástima que precisamente quienes dieron y siguen dando tanto por esta nación, reciban tan poco o nada. ¿Qué diría la abuela Rosa Inés?

Las promesas han sido muchas, 15 años de bla bla bla para ser exactos. Estamos en pleno siglo 21, y nuestros hombres y mujeres de la tercera edad aún deben hacer largas, agotadoras y humillantes colas para poder tener su pensión en efectivo; no tienen beneficios alimentarios y mucho menos de salud. ¿De qué estamos hablando?

La Constitución de la República Bolivariana es clara: “El Estado garantizará a los ancianos y ancianas el pleno ejercicio de sus derechos y garantías”, dice en su artículo 80. ¿Sí se están garantizando los derechos de nuestros abuelos?

Continúa el numeral 80: “El Estado, con la participación solidaria de las familias y la sociedad, está obligado a respetar su dignidad humana, su autonomía y les garantizará atención integral y los beneficios de la seguridad social que eleven y aseguren su calidad de vida”. ¿Sí se está respetando su dignidad humana?

Dignidad humana es el derecho que tenemos a ser respetados y valorados como ser individual y social; y sí a la teoría nos remitimos, en Venezuela esta condición no se está respetando.

No se puede hablar de dignidad humana en un país donde a sus individuos no les alcanza el salario para comer. Donde no hay alimentos, productos básicos, ni medicamentos para tratar enfermedades crónicas y mortales.

En el caso de los adultos mayores, no se puede hablar de respeto a su dignidad humana, cuando los vemos cada mes haciendo colas interminables para cobrar una pensión que no les alcanza para las compras mínimas, y mucho menos para cubrir sus gastos de salud.

Recientemente escuchamos al Presidente Maduro anunciar con bombos y platillos la posible aprobación de una tarjeta de cesta-tickets para los jubilados y pensionados. ¡Aplausos!

¡Buena idea mandatario! Muy parecida, por cierto, a una de las propuestas presidenciales de Henrique Capriles durante la campaña de 2012, iniciativa que hablaba de la necesidad de entregar tickets de alimentación y medicamentos para que los adultos mayores pudieran cubrir sus necesidades básicas, más allá de una pensión mensual.

Buena idea, si verdaderamente la ponemos en práctica. Más a allá de afinidades o colores políticos hagamos realidad las buenas ideas y construyamos una Venezuela de prosperidad, en la que los jóvenes tengan oportunidades de trabajo, y donde nuestros padres, y abuelos sigan dando lo mejor de sí por la evolución del país, como lo hizo el señor Juan Bimba, aquel personaje humilde, en quien nuestro poeta, escritor y político Andrés Eloy Blanco, evocó al venezolano de a pie, al hombre de pueblo, y al pueblo mismo. Y para quien, estoy seguro de ello, el bienestar de un pueblo no debería seguir siendo una opción en estudio.

Nuestros abuelos lo merecen. Ellos también son el futuro y el progreso de Venezuela. Sigamos luchando. Juntos hacemos la diferencia.