Ex sidoristas accionistas B: Todo lo han conquistado a pulso por @damianprat

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Si algún caso retrata claramente, en forma inequívoca e incluso escandalosa, la impostura del “gobierno revolucionario” en su supuesta vocación por “el progreso social de los trabajadores”, es el de los 15 mil ex trabajadores de Sidor y trabajadores activos a quienes la Ley de privatización de 1997 les había abierto la puerta para que fuesen co-propietarios del 20% de Sidor, los Accionistas B,  y por ende beneficiarios de una renta de ganancias y productividad y al mismo tiempo, protagonistas y vigilantes de la sana administración y de los planes de inversión y manejo de la empresa ya que tal condición accionaria les daba derecho a tener dos directores principales y dos suplentes en la Junta Directiva de Sidor, para vigilar todo, conocer todo, proponer, auditar e influir.

Esa historia debería ser escrita y relatada con detalle.  Entre 2003 y 2007 fue una férrea lucha para doblegar la resistencia de acero que les puso el gobierno tratando de impedir que se cumpliera ese proceso de Ley.  Que los sidoristas no pudieran ser co-propietarios de su empresa.  El gobierno nuca quiso que fuesen co-dueños de Sidor ni que tuvieran progreso social independiente. Maniobras de todo tipo.  Argucias, obstáculos.  Que si hay que esperar que la Procuraduría estudie el asunto. Que si la AN.  Que si la Contraloría. Que ya va.  Que CVG (rojita y verde oliva) se apropiaba de sus primeras ganancias.  Que no les permitían entrar organizadamente.  Los primeros grupos organizados, bajo el nombre de “Club Sidor”, remaban contra la corriente. La transnacional “miraba para otro lado” para no molestar a su estrecho socio, el gobierno de Chávez.

Comenzaron las protestas de calle, las movilizaciones, la búsqueda de resonancia en los medios que aún no estaban bajo la “hegemonía comunicacional revolucionaria”, es decir, de la censura.  Aquel episodio estelar de “la tranca total de Ciudad Guayana” un día -25 de septiembre de 2005-  que Chávez llegaba en visita presidencial y tuvo que “saltar” de Macagua a Venalum en helicóptero porque no había paso.   Luchas y mas luchas, sumando gente.  Llegaron a mas de 10 mil accionistas.  Fueron doblando el brazo al gobierno que no quería trabajadores con fuerza propia, sino dependientes y obedientes.

Tanto nadar…. para que los ahogaran en la orillita.  Finalizando 2007, lograron hacer las elecciones y designar a sus cuatro directores. Ya tenían dos años que le arrebataron al gobierno sus legítimas ganancias -porque Sidor daba ganancias-   y entonces… cuando iban a asumir funciones… la “revolución-involución” estatizó a Sidor comenzando 2008.  Y le cambió la “razón social” a la empresa.  El gobierno omnipotente dijo que el objeto social de la empresa ya no era la productividad ni la rentabilidad “porque eso es capitalismo malvado”, sino “ser del pueblo”, un eufemismo que escondía justo lo contrario:  comenzó el “proceso” de arruinar a Sidor, de arrebatarle al país sus 4 millones de toneladas de acero para terminar importando cientos de miles de toneladas de productos de acero.  De arrebatarle a sus trabajadores los contratos colectivos.  De llenar la empresa de pérdidas de modo que mas nunca sus 15 mil accionistas populares pudieron cobrar ni un bolívar por las acciones que pagaron de sus bolsillos.

OJO. El colmo de los colmos fue que “la revolución” le pagó a la transnacional mas de 2 mil millones de dólares por su 59%, cosa correcta, pero a los trabajadores venezolanos, miles de ellos de “la tercera edad” nunca les quiso pagar su parte.  El desprecio al venezolano.  Pretender “ningunear” al trabajador.  Injusto trato discriminatorio. A la poderosa transnacional le pagaron todo, sin falla, e incluso con intereses pero a los 15 mil sidoristas no querían pagarles su 20% de ley.  Robin Hood al revés.

De vuelta a la lucha.  Una y otra vez a la calle.  Tomas de CVG. Asambleas.  Denuncias.  Trancas. Protestas. Vigilias. Organización. Obligando al gobierno a “negociar y dialogar” que es la antítesis de los autoritarios.  De todo.   Y el gobierno prepotente empeñado en que no.  Pero la constancia da frutos.  El costo político de la impopularidad crecía.  Y las protestas sumaban mas y mas gente.   Nunca se dejaron “tranquilizar” con “un dulcito”.  Reclamaron lo suyo. Sin exceso pero lo suyo.  Y tras 5 años de pelear comenzaron de nuevo a doblarle el brazo al gobierno que desprecia el derecho del trabajador.  Les pagaron una parte.  Ahora tenían que pagarles el resto del valor de sus acciones. De nuevo las burlas a lo acordado.  Que no tenemos dinero. Que ya va.  Que esperen. Que les pagaremos pero a pedacitos y dentro de un año y sin reconocer la inflación.  Que vaina.  Siguen luchando.  Todo lo que han logrado ha sido a punta de lucha y esfuerzo porque lamentablemente esa oligarquía roja abusa hasta el extremo y se cree dueña del país y de la vida de los venezolanos.  Sobre todo, estos dizque “socialistas” definen su “ideología” como la de que el pueblo debe ser dependiente de ellos y solo limitarse a esperar migajas “cuando ellos quieran darlas”.   Pero así no es.  Millones de venezolanos  -cada vez mas-  igual que esos 15 mil sidoristas accionistas B resisten y no se dejan.

Aquel plan del “Programa de Participación Laboral”, PPL, de la Ley de Privatización de 1997, era “el socialismo bueno” y así lo bautizé en un largo reportaje para Tal Cual hace ya muchos años, creo que en 2005 o 2006, porque los convertía en propietarios a la par de trabajadores, sin renunciar a sus derechos sindicales y conquistas laborales.  El “socialismo bueno”, decía, para contrastarlo con el “socialismo ruinoso” del modelo cubano-soviético del “estatismo salvaje”, donde el gobierno es dueño de todo y el resto de la sociedad su servidumbre, que ya se vislumbraba entonces, como “el modelo”  admirado por el grupo gobernante en Venezuela diciendo que eso era “el socialismo”.

¡Ufff! Increíble que ya entrando al siglo XXI hubiera aún gente que “soñara” con ese “modelo” retrógrado” y reaccionario, con ese comprobado fracaso de mitad del siglo XX.  Ya en los años 70 y 80 los jóvenes rebeldes sabían -sabíamos- que ese “modelo” no era alternativa a la injusticia social.  Ya había ocurrido la invasión de los tanques soviéticos a Checoslovaquia (1968) para aplastar “la primavera de Praga” o el experimento del “socialismo en libertad con rostro humano”.  Luego cayó el Muro de Berlín, los obreros polacos derribaron la dictadura militar del “partido obrero unificado”, suerte de Psuv de allá.  La Unión Soviética, es decir, el otro “imperio” poderoso implosionó y se disolvió por ser inviable.  China aprovechaba la muerte de Mao para reformarlo todo y medio salir de la más espantosa miseria, aunque con dos males: capitalismo salvaje y dictadura de partido único.   Fidel y Kim Il Sung sostuvieron sus ruinas mediante un control represivo asfixiante policial y militar.

¿Cómo era posible que en Venezuela apareciera una élite gobernante que fuese ciega ante ese desastre y propugnara aquel atraso del peor pasado llamándolo impropiamente “el proceso de cambio” como si fuera algo novedoso?. Retroceso e involución, que no revolución, cuando tuvieron la oportunidad de oro de proyectar una especie de “tercera vía” y un salto de desarrollo y progreso social.  En lugar de eso, el retroceso al “estatismo salvaje” y al peor populismo del derroche de la mayor riqueza petrolera jamás imaginada. El caso de los 15 mil co-propietarios de Sidor y sus luchas en dos etapas los desnudan del todo.