La medicina personalizada rompe esquemas en tratamientos tradicionales de cáncer de pulmón

Foto Archivo/Referencial
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La medicina personalizada es una práctica médica que se enfoca en las características genéticas de un paciente, mediante la administración de un fármaco dirigido a esa individualidad. A través de este proceso, se busca predecir la eficacia del tratamiento más apropiado con el fin de mejorar la  sobrevida de los pacientes tratados.

La Dra. Ana Oton, especialista en oncología de la Universidad de Colorado, Estados Unidos, explica que en el caso del cáncer de pulmón, no todos los pacientes poseen las mismas anomalías moleculares en los tumores que presentan, por lo que explica que “es de suma importancia determinar cuáles son las alteraciones y marcadores de cada persona, debido a la información que estos elementos pueden otorgar sobre cuál sería la respuesta a determinados tratamientos. Las nuevas tendencias apuntan en la misma dirección, y están orientadas a la aceleración del proceso de búsqueda de estos marcadores”.

Los mencionados marcadores moleculares, se definen como segmentos de ADN considerados marcas o puntos de referencias para el análisis del genoma, que es el conjunto de genes que contienen los cromosomas con los que se puede interpretar la totalidad de la información genética que posee un organismo.

La especialista aclara que “en los pacientes cuya alteración es una traslocación del gen que controla la proteína cinasa de linfoma anaplásico (ALK), responden positivamente a fármacos que bloquean la actividad del dominio tirosina quinasa de esta proteína. Por su parte, los pacientes con tumores con mutaciones activadoras de la proteína receptora del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), consiguen mejores resultados con medicamentos inhibidores de la tirosina kinasa de EGFR. Esto demuestra la efectividad de los marcadores moleculares a la hora de indicar el tratamiento adecuado”.

Para el tratamiento de personas que no se encuentran en un estado de alta gravedad, ya no se espera que llegue a ser diagnosticado por el oncólogo para comenzar la búsqueda de los marcadores moleculares. Por el contrario, el primer especialista que lo trata y observa lesiones, tiene la responsabilidad de realizar esos estudios. De esta forma, cuando el paciente visita al oncólogo, éste ya cuenta con dicha información para indicar un tratamiento más acertado, lo que representa el ahorro de alrededor de un mes para el comienzo del mismo.

Esta nueva tendencia en la medicina, rompe con el esquema de tratamiento tradicional del cáncer, donde éste era visto como una única enfermedad en la cual no se le prestaba atención a los detalles y donde se aplicaba el mismo tratamiento en todos los casos, cerrando así las puertas a nuevas posibilidades. Gracias a la medicina personalizada se comienza a reconocer que no solo es importante la histología, sino que también es fundamental determinar los marcadores moleculares.

Las decisiones a ser tomadas dependen de cada persona, sus síntomas, su ansiedad por comenzar el tratamiento y la disposición para realizar una nueva biopsia. Es de vital importancia la comunicación con el paciente, se debe dejar claro que superar las limitaciones y realizar los estudios para obtener una mutación lo llevarían a obtener un tratamiento más acertado, con lo cual conseguiría una mejor calidad de vida.