11 consejos sobre que no hacer en la fiesta del trabajo

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1. ASISTIR SI HAY BARRA LIBRE

No caiga en la tentación de amortizar el precio en bebida. Si tiene que acabar con la corbata en la cabeza o descalza y con un ‘tomate’ en la media, que sea en la boda de su prima.

2. EXPERIMENTAR CON EL “LOOK”

No es el momento de probar qué tal quedan esos stilettos de 12 centímetros con puntera metálica o lucir pajarita, “como los hipster esos”.  Un hurra por los clásicos. Además, cuanto más cómodo se vaya más sencilla será la huida.

3. HABLAR DE PODEMOS

Y con Podemos queremos decir grandes temas ético-morales que surgen con pasmosa facilidad: renta básica, corrupción, politica, la crisis, la pena de muerte, el debate sobre la energía nuclear, la vida después de la muerte… Siempre es mejor guardarnos nuestras reflexiones para la gente que nos quiere incondicionalmente.

4. SENTARSE ENFRENTE DEL JEFE EN LA MESA

Si hay un momento en el que hay que comportarse como un verdadero estratega es a la hora de elegir sitio en la mesa. Misión principal: evitar al jefe en las cercanías, pero sobre todo en el frente a frente. Ver cómo mastica con la boca abierta, rechazar educadamente que le rellene la copa de vino otra vez sabiendo que es una batalla perdida, deducir si lo que acaba de decir es una broma y hay que reírse… Nadie quiere ser esa persona.

5. SER EL/LA [email protected] MOCHILA

A no ser que se haya indicado lo contrario, no le haga partícipe de ese cáliz que sólo ha de beber usted. Y lo que es más, llevar a su cónyuge a la cena de empresa puede ser interpretado como una falta de autonomía personal.

6. SACAR EL LADO “CIERRABARES” 

Reserve sus dones para sus seres queridos porque ya se sabe que “la gente es muy mala” y que el hecho de que usted, con toda su buena voluntad, quiera alargar la fiesta hasta el amanecer puede repercutir en su imagen profesional.

7. HABLAR DE SU VIDA PERSONAL 

No es el momento de confesar a todos los asistentes la guerra abierta que mantiene con su cuñado por la herencia de los abuelos, lo mal estudiante que es su hijo o que las cosas con su media naranja ya no son lo que eran. Por muy tentador que pueda resultar, si alguien necesita un confesor o público para sus desgracias, que no sea usted.

8. LIARSE CON ALGUIEN DEL TRABAJO

Es un básico, pero… No entramos a valorar en si es o no una buena idea en general, pero lo que sí nos atrevemos a afirmar es que la cena de Navidad no es el momento. Si usted ve claro que sí, es que probablemente no ha tomado en cuenta la sugerencia número 1.

9. ENROCARSE EN NO IR.

A estas alturas de la lista de consejos es probable que haya caído en la tentación de dar esquinazo a esta trampa mortal. Confíe en usted mismo. Y también en que será peor el remedio que la enfermedad: los recelos y comentarios que suscitará por su espantá le saldrán más caros a la larga.

10. SACAR A RELUCIR EL ÁLBUM DE SU HIJO O SOBRINO.

No abuse de la buena voluntad y la capacidad de fascinación por las monerías de los bebés de sus compañeros, que eso ya lo hace todos los días.

11. PONERSE PESADO CON LOS “SELFIES”

Somos conscientes de que la presión social y mediática ha convertido cualquier acontecimiento sin autorretrato individual o colectivo de por medio en algo que no merece la pena ser vivido. Ya se habrá hecho alguno con los compañeros con los que mejor se lleva, incluso uno antes de salir de casa para inmortalizar su look. Bien. ‘Selfie’ en el cuarto de baño con las compis. ‘Selfie’ con la primera copita de vino. ‘Selfie’ con los entrantes, con el primer plato, con el segundo, con el postre. ‘Selfie’ con la quinta copita de vino. No.

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