José Toro Hardy: Política con “P” de Petróleo

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Desde que aparece el primer pozo en el país, nuestra historia se ha escrito con “P” de petróleo. A modo de ejemplo me voy a referir a una de las últimas crisis que condujeron a una fuerte caída en los precios del petróleo y que tuvo una influencia determinante la política de nuestro país.

Ocurrió en el año 1997, cuando tuvo lugar una severa crisis en el Sureste asiático. Comenzó en Tailandia pero, como efecto dominó, se llevó por delante a todas las economías de la región a las que se conocía como “los tigres de papel”. La consecuencia fue que la demanda mundial de petróleo cayó en unos dos millones de barriles diarios con respecto a lo previsto.

Aquello tuvo tremendos efectos del otro lado del mundo -en Venezuela- donde se venía desarrollando exitosamente la Apertura Petrolera. Súbitamente los precios, afectados por el derrumbe de los “tigres de papel”, cayeron de 12 a 7 dólares el barril.

El efecto en nuestra economía fue devastador, pero en la política fue aún mayor. En enero de 1998 había un candidato que no sobrepasaba el 5% de popularidad. El leitmotiv de su campaña fue un ataque frontal contra la Apertura Petrolera y PDVSA. Las culpó de ser responsables de la caída de los precios del petróleo, sin saber que se había originado del otro lado del planeta. Supo tocar una fibra sensible que estaba profundamente enraizada en la opinión pública: el nacionalismo petrolero.

Me estoy refiriendo al comandante Hugo Chávez que en diciembre de 1998 se alzó con el triunfo electoral con cerca del 56% de los votos.

Muchas cosas han ocurrido en Venezuela desde ese entonces. El comandante parecía llevar una “P” grabada en la frente. Pasó todo lo que pasó en PDVSA, a la cual terminó por hacerle un profundo daño. Pero sin duda, supo mantener cautivado al país con su potente liderazgo y su verbo encendido, que durante muchos años estuvo abundantemente “lubricado” por los precios petroleros más altos que se hayan conocido durante el período más largo que se recuerde. Esto lo dotó de ingentes recurso que le permitieron crearse una base política formidable sustentada por una política de reparto (que no de ahorro ni inversión) sin precedente. Incluso se permitió el lujo de designar a dedo a su sucesor, que carecía de su mismo carisma.

Pero el petróleo comienza nuevamente a hacer de las suyas. Ahora, cuando el gobierno menos se lo esperaba, el precio se está derrumbando en los mercados internacionales. ¿Cómo van a entenderlo sus seguidores si Chávez alguna vez les dijo que alcanzaría los 200 dólares por barril? Después de haber llegado a un máximo de $ 116 por barril, la cesta venezolana ha caído por debajo de los 50 dólares el barril y el gobierno, por primera vez en muchas décadas, ni siquiera se atreve a publicar su verdadero precio. No sabemos hasta dónde seguirá bajando. Porcentualmente esa caída podría ser bastante mayor a la que provocó el súbito ascenso del comandante.

¿Podría el derrumbe petrolero provocar el mismo efecto en la revolución que tuvo para la democracia en 1998? Nadie lo puede afirmar. Lo que nos muestran las encuestas es que un porcentaje creciente de la población está hastiada. A la vez, la dependencia con respecto al petróleo es hoy en día muchos mayor de lo que era en 1998, de manera que cabe esperar que el efecto de su bajada también pudiera ser mayor.
Para quienes duden de lo anterior, les quiero relatar lo que ocurrió en la URSS. En 1982 muere en la URSS en Secretario General del Partido Comunista Leonid Brézhnev. Había gobernado con mano de hierro no sólo en la URSS sino también había impuesto condiciones inflexibles en los países de la órbita soviética. Pero, ¿cuál era su secreto? Los precios altos del petróleo y el crecimiento de la producción petrolera rusa fueron usados por Breshnev para hacer generosas dádivas de petróleo a los países socialistas a cambio de lo cual les exigía una sumisión política a ultranza.

Pero así como había sido exitosa militarmente, desde el punto de vista económico tanto la URSS como sus satélites estaban arruinados. Coincide la muerte de Brézhnev con una fuerte caída de los precios de los hidrocarburos. El petróleo soviético cae de unos US$ 40 el barril a más o menos 9 dólares. Llega entonces al poder Gorbachov que comprende que ya no estaban en condiciones de seguir regalando petróleo a sus amigos. Pero así como no podía continuar las dádivas, tampoco podía seguir imponiéndoles condiciones. La Cortina de Hierro que había levantado Stalin comienza a estremecerse. El muro de Berlín se desmorona en 1989 y finalmente la propia URSS se desintegra en 1992. Así, la segunda nación más poderosa del mundo se vino abajo y junto con ella el modelo político que la había sustentado: el comunismo.

Desde luego, si eso le ocurrió a la URSS, bien pudiera ocurrirle a otros gobiernos que intentaron modelos más o menos parecidos. El petróleo los trajo y el petróleo podría llevárselos.

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@josetorohardy