Como el avestruz por @Jorgebarrosod

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La empresa privada lo advirtió. Representantes de las Cámaras de comercio, industriales y farmacéutica presentaron propuestas al gobierno nacional para evitar que los inventarios de alimentos, medicinas, autopartes y productos básicos se acabaran, pero no se tomaron las decisiones de fondo para impedirlo.

La hambruna y la desesperación están en las calles de Venezuela, y calmarlas va más allá de medidas desesperadas. La escasez en el país es un problema estructural, y para perjuicio de nuestro pueblo, no se resolverá en el corto plazo. Se requiere de mucha voluntad, pero sobre todo del reconocimiento de dicha dificultad.

La solución, más allá de denunciar una guerra económica, de giras presidenciales y préstamos de emergencia, pasa por incentivar la producción nacional, y eso aún no ha sido internalizado por el Ejecutivo.

Las fallas en los inventarios comenzaron en el año 2011, cuando la “Revolución bonita” decidió sustituir lo propio por importaciones. El detonante en esta oportunidad es que el Estado no tiene las divisas suficientes para mantener las adquisiciones externas, por eso los estantes vacíos y la corta capacidad de respuesta de los Ministros de Maduro.

Lo cierto es que los altos niveles de escasez y desabastecimiento han obligado a la población a convivir en una cola, a cambiar sus hábitos alimenticios y de aseo personal. Han puesto hasta a pelear a los venezolanos. ¿Es justo que tengamos que pasar por esto?

Más allá de la crítica, es importante que cada uno de nosotros reflexione sobre la situación que estamos afrontando como país. Aprender de la circunstancia, crecernos ante la adversidad, e internalizar que siempre es posible un futuro mejor.

Presidente Maduro recapacite. La calidad de vida de un pueblo depende del entendimiento nacional. Esta coyuntura no la solventaremos a punta de importaciones. El país sufre una escasez de artículos de primera necesidad sin precedentes. Los únicos inventarios de alimentos son los que tienen las familias en sus casas.

Basta de victimización. Basta de buscar culpables. La crisis nos llama a unirnos. A trabajar en equipo, sin distinción, para garantizar el derecho a la alimentación y a la salud a más de 30 millones de venezolanos.

El llamado de nuestro líder político, Henrique Capriles, es a movilizarnos para exigir respeto a nuestros derechos. Movilizarnos unidos para alcanzar el cambio por el que tanto hemos trabajado.

¡Por Venezuela vale la pena seguir luchando!