Oswaldo Páez-Pumar: Aquí Yaracuy

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Seguramente el lector adivina que lo que ocupará nuestra atención es el decreto del gobernador del estado mencionado en el título prohibiéndole a la población pernoctar o madrugar para hacer “colas” en los supermercados, mercados, abastos y bodegas. Esta es su contribución con el gobierno central en la lucha que éste libra contra la guerra económica desatada por el imperio, que pretende hacerle creer a los venezolanos que hay desabastecimiento cuando en realidad están abarrotados de productos los anaqueles en todos los negocios.

El gobierno del usurpador que ha prohibido que se fotografíen los anaqueles como medida para enfrentar la guerra económica y mediática y exigido de los dueños de los establecimientos que no permitan a periodistas o clientes tomar fotografías, ha extendido la prohibición a la fotografía de las largas colas; por lo cual lucen contradictorias la estrategia nacional con la yaracuyana, al menos a mí me lucen así, ya que es más fácil fotografiar las colas a plena luz del día, que tener que hacerlo en la noche con flash fuera de las horas de trabajo y exponiéndose a los ataques del hampa. Quizá hubiera sido mejor dejar las colas en las noches y prohibirlas durante el día.

Creo que debe haber algo en esa medida que la hace compatible con la estrategia del gobierno central, pues los gobernadores de los estados Bolívar y Falcón se la han copiado y no me extrañaría que otros gobernadores siguieran el ejemplo, pero que yo no lo termino de captar. Dándole vueltas a la imaginación para encontrar la explicación se me ocurrió pensar que lo que motivó el decreto,  es que esas colas nocturnas con gente que se sabe que lleva plata puesto que van a comprar, es como una incitación a los asaltantes para que amparados por la nocturnidad, perpetren asaltos contra los ciudadanos que pacíficamente van a tomar su puesto con la esperanza de no encontrarse con un letrero que diga “cerrado por inventario”, que digo “cerrado por falta de inventarios”.

Creo por lo tanto que no estoy errado cuando sostengo que para armonizar la estrategia nacional con la de los gobernadores será mejor prohibir las colas de día y no de noche que ofrece la ventaja adicional de no tener que hacerlas a pleno sol; y si quiere, se puede combinar la prohibición ajustando además el huso horario que ya alteró el eterno difunto, adoptando la hora china, que tan atractiva le luce al inmaduro usurpador. Tendremos prohibición de colas de día pero en la noche.