Pacto de no reelección, una propuesta a la MUD por @incisos

thumbnailcolaboradores-190x130

“Esto se acabó”, el país requiere de una propuesta factible, viable, “urgente e impostergable”. Los factores políticos, entre debates, discursos altisonantes, discusiones de micrófono, reflexiones en voz alta, llamados al reconocimiento de errores y otras tantas demostraciones declarativas, han coincidido en la necesidad de sumar voluntades respecto a dos principios de la lucha democrática: la movilización y el ejercicio electoral; en dos palabras: Calle y voto.

En ese sentido; dada la satanización que se ha hecho por diversos factores, tanto de la movilización en señal de protesta, como del sufragio, como evaluación del sistema; es necesario enviar un mensaje claro, directo y contundente al país. Creemos en la República, lo que implica separación de poderes; creemos en la democracia, lo que implica alternancia; creemos en los ciudadanos, lo que implica que ninguno es imprescindible para el ejercicio de un cargo de elección popular.

Siendo así. En medio del surgimiento de un interés por la política y sus manifestaciones sin precedentes en la historia de Venezuela; propongo a la dirigencia política, agrupada en la Mesa de la Unidad Democrática, o no; con el más absoluto sentido de desprendimiento de ambiciones personales; un ejercicio de madurez política; a favor de los nuevos destinos del país: Firmemos un pacto de NO reelección para quienes hoy ejercen como diputados de la República.

Los venezolanos que asumieron el reto de presentar sus nombres en 2010 para ir al parlamento; enarbolaron las banderas de las 100 soluciones para la gente; y le pidieron a los electores el respaldo para ser mayoría. Fueron (fuimos) mayoría, pero el secuestro de los poderes por parte del sector oficialista impidió ejercerla; y en consecuencia, las 100 soluciones para la gente se diluyeron en otras pretensiones, muchas de ellas individualistas, o colectivas, pero sin sentido de respeto para con los electores.

Al sol de hoy; una aspiración a la reelección solo envía un mensaje de amor a la curul, de solidaridad con los privilegios de la inmunidad parlamentaria, de apego a las ventajas de un cargo. Independientemente de alguna gestión de “relativo” éxito; el grupo parlamentario de la alternativa democrática; que nunca pudo presentarse realmente como de Unidad; en rendición de cuentas sincero como cuerpo colegiado; debe asumir su desempeño; y dar un paso al costado.

La propuesta no implica desprecio, ni desconocimiento de los infinitos obstáculos por los que atravesaron y atraviesan. Persigue, eso sí, diseñar una estrategia coherente con el deseo de cambio, de transformación de una sociedad enquistada en “los mismos de siempre”.

Esta propuesta no es una afrenta, ni un ataque a la labor de los diputados (Por mi trabajo anterior conocí y entrevisté a muchos, a quienes aprecio). Es simplemente un planteamiento estratégico, para barajar realmente el escenario político; para convocar a los mejores en la diversidad de áreas de la nación, para activar al voluntarismo político; no para que haga dibujo libre, ni monte tienda aparte; sino para que asuma la responsabilidad impostergable de iniciar la reinstitucionalización del país.

Quienes han ejercido la política durante este tiempo; deberán mantener la lucha; en otros espacios, con otras responsabilidades; porque no se trata de un despido. Lo que se aspira es que se reconozca, que el país cambió, en todos los aspectos; y que la política existe; incluso para reconocer esos cambios.

Reconozco que esta propuesta personal, sin respaldo partidista, ni económico; puede perderse entre los bits y bytes, entre los millones de tuits que hay, pero sé, que una acción como ésta; en caso de ser aceptada y aplicada; implicaría un gesto de tremenda relevancia frente a una sociedad hastiada en cuanto al chantaje de siempre tener que escoger entre lo menos malo.

Por años (2007, como referencia) los venezolanos hemos luchado contra la reelección. El equívoco de 2009, auspiciado por la ambición de gobernadores y alcaldes; nos ha costado mucho en materia de conducción del país. Que en el mejor momento de la alternativa democrática; se tome en consideración una propuesta de este estilo; desataría un impacto muy fuerte en la población; en el electorado; entre los opositores; e incluso entre los oficialistas que ya están cansados de sus propios rostros repetidos; y de los mismos rostros en la acera de enfrente.

Con ánimo, seguro de que esta crisis monumental, traerá una solución mucho mayor para el país.