El peligro de transportar alimentos en Venezuela aviva la escasez

El peligro de transportar alimentos en Venezuela aviva la escasez

FOTO REUTERS/Jorge Silva
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Transportar alimentos en Venezuela se ha convertido en un negocio tan riesgoso como el de cargar valores.

Por Eyanir Chinea y Alexandra Ulmer/Reuters

Camioneros denuncian que en las carreteras del país son presa de asaltos y secuestros en medio de una ola de escasez de productos, consecuencia en gran medida de la falta de dólares para las cruciales importaciones que necesita el país.





Dicen que hasta compradores desesperados han empezado a acecharlos a la caza de mercadería hoy codiciada como la leche o el pollo. Y eso los ha llevado a reducir la cantidad de viajes que hacen, profundizando la escasez en las ciudades.

“Antes podíamos circular de noche para rendir y amanecer en cualquier punto del país con la mercancía”, dijo Arsenio Manzanares, presidente del gremio de transportistas. “Ya no lo podemos hacer porque de noche, si te paras a descansar o accidentado, date por robado”.

Los venezolanos se encuentran tan preocupados por el desabastecimiento, que el problema ya ha desplazado al crimen como su principal dolor de cabeza, según encuestas.

Y en las carreteras venezolanas conviven los dos flagelos.

Por los caminos del país petrolero se mueve el 95 por ciento de la mercadería que consume el país.

El número de entregas se desplomó un 30 por ciento en lo que va de año, calculó Manzanares, porque las empresas han reducido la cantidad de viajes ante el temor a los criminales, que aprovechan el escaso alumbrado público y el mal estado de las carreteras.

Reuters solicitó a las autoridades cifras de denuncias de robos en las vías, pero no obtuvo una respuesta inmediata del Gobierno.

Aunque la tasa de robos en Venezuela no es de las mayores de Latinoamérica según cifras de Naciones Unidas, informes privados dicen que eso se debe a que la gente no presenta denuncias por la sensación de impunidad.

Las compañías productoras de alimentos están recurriendo a escoltas privados para resguardar la carga y a equipos de rastreo satelital para vigilar a sus camiones, sobre todo en estados fronterizos por donde se desvanecen miles de toneladas de alimentos en contrabando, dijo un portavoz de la asociación que agrupa a las mayores empresas del rubro.

En las regiones limítrofes, los contrabandistas asaltan a los camiones para vender los alimentos en países vecinos a un precio mucho más alto.

“Con comida ya no se puede trabajar porque la carretera está muy peligrosa”, dijo en la ciudad fronteriza de San Cristóbal el camionero Orlando García, que después de sufrir dos atracos, ahora solo transporta plástico.

“GENTE DESESPERADA”

La escasez, un problema con el cual los venezolanos se han acostumbrado a vivir, se agravó a principios de este año ante la caída de los ingresos petroleros y una temporada navideña que arrasó con lo que había en los anaqueles.

Y ahora las largas colas en los supermercados también son un riesgo para los transportistas y sus cargas. El Gobierno ha tenido que reforzar la vigilancia en las filas para evitar el caos.

“Se ha convertido en un problema de seguridad ir a las grandes cadenas de supermercados. La gente ve que llega el camión y se le lanzan, desesperados”, agregó Manzanares.

Medios locales han reportado una decena de robos en supermercados y carreteras donde los asaltantes a punta de pistola cargaron con bienes como harina y azúcar.

La confederación que agrupa a los productores agropecuarios venezolanos, Fedeagro, sostiene que ha denunciado los peligros que enfrentan, incluyendo extorsiones de uniformados. Han tenido audiencias con viceministros y altos mandos militares, pero hasta ahora pocas respuestas.

“El componente de inseguridad forma parte del problema del anaquel vacío”, dijo Pedro Pérez, director de Fedeagro. El mismo Pérez fue secuestrado en una carretera cuando conducía desde su finca de café en el estado llanero de Portuguesa.

El presidente Nicolás Maduro acusa a empresarios de no tener escrúpulos y esconder los productos, o de negarse a trabajar para perjudicarlo con una “guerra económica”, a la que considera culpable de la contracción del 2,8 por ciento en la actividad y la inflación superior al 64 por ciento el año pasado.

Pero del otro lado del ring alegan que el modelo socialista ideado por el predecesor de Maduro, el fallecido Hugo Chávez, se está desmoronando tras años de controles cambiarios, de precios, y de innumerables expropiaciones.

Como si fuera poco, los transportistas se quejan de que hay una grave carencia de autopartes y repuestos por la falta de divisas para importarlos, algo que mantiene parada al menos un tercio de la flota de carga nacional.

En la ciudad fronteriza de La Grita, Freddy Rosales, que encabeza la asociación de productores de la localidad, dijo que, ante el cóctel de inseguridad y falta de repuestos, han dejado de sacar a la carretera al menos al 15 por ciento de los camiones.

“Trabajamos por la necesidad que tenemos, sino nos quedaríamos en la casa sin arriesgar la vida en las carreteras”, dijo.