Julio César Arreaza B.: El nuevo liderazgo

thumbnailjuliocesararreazaAsistimos al desmoronamiento de un modelo político- económico empobrecedor montado sobre la estafa de la esperanza colectiva, la corrupción y la arbitrariedad.

La sociedad merece una conducción alternativa atinada, con grandeza de sus líderes para rescatar la democracia, la seguridad y el bienestar perdidos.

El país pone ahora su confianza en el cuarteto conformado por un nuevo liderazgo, no sólo por edad sino por la forma de hacer política. Hablamos de Enrique, Maria Corina, Leopoldo y Ledezma. No es hora de disputarse la candidatura presidencial y dar puntadas sin dedal, la causa es Venezuela y todos unidos en su defensa.

Confiamos en el nuevo liderazgo, ganado a punta de coherencia entre predica y conducta. Ellos deben actuar bajo una perfecta unidad y estar a la altura de la difícil hora que atravesamos como nación.

Vemos en este liderazgo una característica común adicional a su acendrada conciencia ciudadana, como lo es la fortaleza espiritual cristiana que cada uno ha cultivado a su ritmo, muy necesaria para hacerle frente y superar la devastación general causada por el régimen.

El bien vencerá al mal, la luz a las sombras, la circunstancia demanda que nos acerquemos a Dios y le pidamos claridad y fuerza para vencer al maligno. Venezuela fue convertida por el régimen en un tremedal y en medio de la descomposición general la Iglesia practicando la caridad y defendiendo los valores esenciales ha sido un suelo firme de convivencia en medio de la devastación.

La mano negra del régimen usurpó el sistema de justicia para colocarlo al servicio de su permanencia en el poder, esto se evidencia en el caso de Leopoldo López, preso de conciencia y el de otros venezolanos enfrentados a procesos injustos.

Leopoldo se ha defendido con la ley en cada audiencia permitida durante el ilegítimo juicio. El tribunal mientras le niega promover testigos en su defensa intenta alterar el sumario. El tribunal decreta mañosamente vacaciones para evitar tomar la decisión de liberar al preso político, tal como lo ha instruido el Alto Comisionado para los Derechos Humanos y el grupo de trabajo contra las detenciones arbitrarias.

Enrique, María Corina, Leopoldo y Ledezma, marcando diferencia con el autoritarismo decimonónico nefasto que será desterrado para siempre por la Venezuela del futuro, encarnan un liderazgo colectivo espiritual y político que logrará con trabajo en equipo el rescate de la Democracia.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!