Descuartiza a su madre sordomuda con ayuda de unos amigos

rancho

A unos 70 metros de profundidad enterraron el cadáver de Jacqueline Mezzadri Dugarte, de 43 años. Sus asesinos la mataron a puñaladas, seguidamente le cortaron las piernas y los brazos, cargaron sus restos hasta una zona montañosa del sector Guayabales, municipio Junín, en Táchira, y la sepultaron; debajo, el torso y la cabeza y encima sus extremidades.

A la mujer, obrera del área de Mantenimiento de la alcaldía del municipio San Cristóbal, la reportaron como desaparecida el pasado 11 de enero luego de una discusión con sus parientes. Nadie tuvo noticias de ella ni de su posible paradero, hasta ayer a las 11.00 de la mañana que los vecinos no aguantaron el mal olor y se acercaron al terreno donde yacía Jacqueline.

La Policía presume que la mataron el mismo día de su desaparición, pero su cuerpo apenas empezaba a descomponerse, el clima templado habría ayudado a la conservación del cuerpo.

Sospechas

Un familiar de Mezzadri no se conformó con la información que aportaban sus parientes. Entre ellos comenzaron a contradecirse y este decidió acudir a la Policía científica. En sus declaraciones, dijo que sospechaba de la pareja de la víctima. Las investigaciones continuaron y atraparon a otros cuatro sospechosos, entre ellos la hija de la occisa. Todos los aprehendidos son sordomudos.

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