Fondos estadounidenses mantienen el temple tras desplome de bonos venezolanos

Fondos estadounidenses mantienen el temple tras desplome de bonos venezolanos

(Foto AFP)
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Muchos fondos estadounidenses que invierten en bonos, que fueron duramente golpeados el año pasado por una baja de casi un 30 por ciento de los precios de la deuda venezolana, mantienen grandes apuestas pese a que el país sufre de escasez de alimentos, una galopante inflación y un desplome de sus ingresos petroleros, reseña Reuters.

Si bien algunos administradores de cartera, incluyendo a Pimco y Van Eck Global, han reducido su exposición en meses recientes, Venezuela sigue estando entre las grandes posiciones de los fondos estadounidenses que se especializan en deuda de mercados emergentes, por un optimismo que se apoya en la reputación de buen pagador de Venezuela.





“Aunque los bonos de Venezuela han estado bajo presión el último trimestre, seguimos creyendo que el argumento para el largo plazo sigue siendo positivo”, dijo el gerente de cartera de Fidelity John Carlson en sus últimos comentarios a inversores.

El fondo New Markets Income de Carlson, de 4.400 millones de dólares, tiene un 6,41 por ciento de su inversión en deuda venezolana, comparado con el índice de referencia de bonos de mercados emergentes de JPMorgan que le asigna un peso de un 4,78 por ciento.

El fondo TCW Emerging Markets Income también tiene una exposición mayor al mercado, con un 5 por ciento de sus activos invertidos en Venezuela. Los gestores del fondo de TCW consideran “exagerada” la caída de los precios de los bonos de Venezuela.

En cambio, el fondo Price Emerging Markets Bond de T. Rowe Though, de 4.500 millones de dólares, recortó su exposición a Venezuela durante 2014, pero aún así tiene un 7,1 por ciento de sus activos en papeles del país sudamericano, una de sus mayores apuestas en porcentaje de activos.

Los bonos venezolanos subieron el martes luego de que el miembro de la OPEP presentó un nuevo mecanismo de flotación libre de su moneda para mejorar las arcas fiscales a través de una gran devaluación del bolívar, una medida que generalmente es bien recibida por los acreedores en bonos porque libera más dólares que sirven para pagar la deuda gubernamental.

Venezuela, incluyendo a la petrolera estatal PDVSA, tiene unos 62.000 millones de dólares en deuda en circulación en dólares, según cifras de Thomson Reuters.

Los críticos dicen que las modificaciones al sistema de control de divisas vigente desde hace 12 años no acaban con otros dos tipos de cambios sobrevalorados, lo que limita la capacidad del Gobierno de ahorrar en moneda fuerte en medio de la caída de los ingresos petroleros.

“La devaluación es enorme”, dijo Kevin Daly, un gestor de fondos de bonos de Aberdeen Asset Management. “Le ofrece al país más recursos fiscales y evita un enorme pico de inflación”.

Gestores de fondos dicen que Venezuela, a diferencia de muchas otras inversiones de alto rendimiento en mercados emergentes, tiene una reputación de cumplir con sus obligaciones de deuda y parece que sigue comprometida en esa línea.

Durante un encuentro con inversores el mes pasado, el ministro de Finanzas, Rodolfo Marco, recordó al ex presidente izquierdista Hugo Chávez. “Si una cosa nos enseñó Chávez fue a honrar los compromisos”, dijo, según Daly de Aberdeen, quien asistió a la reunión.

Desde 1983, Venezuela ha incumplido con un bono sólo una vez, según el más reciente reporte anual de Moody’s Investors Service sobre default soberanos. Fue en 1998, para un bono por 270 millones de dólares en moneda local para inversores locales. El incumplimiento se remedió en una semana, según la agencia de crédito.

Los bonos venezolanos cayeron casi un 30 por ciento en 2014, en línea con la fuerte baja de los precios del petróleo, pero han subido un 15 por ciento en lo que va de febrero, según el índice de JPMorgan de mercados emergentes.

Operadores están valorando la probabilidad de que Venezuela incumpla la deuda en los próximos cinco años en más de un 94 por ciento, según el último cálculo de Thomson Reuters. En los próximos seis meses, la probabilidad de default es de un 33,4 por ciento.

Baja en tenencias

Los fondos estadounidenses en bonos tenían al menos 2.700 millones de dólares en deuda del país sudamericano a fines de 2014, menos que los 4.500 millones de dólares de un año antes, según cifras de Morningstar Inc.

La baja interanual ha sido causada por una combinación de caída de los precios de los bonos y la decisión de algunos fondos de reducir su exposición al soberano.

Por ejemplo, el fondo Emerging Markets Debt de Pimco, de 2.500 millones de dólares, redujo su exposición en bonos del país desde 475 millones de dólares a fines de marzo a 291,5 millones de dólares a fines de septiembre, tras un aumento del riesgo de incumplimiento. Pimco no quiso hacer comentarios.

Una inflación que supera el 60 por ciento y un desplome de los ingresos petroleros han hecho que otros administradores de fondos estén perdiendo la confianza.

Luz Padilla, directora de renta fija de mercados emergentes de DoubleLine Funds, dijo que los bonos venezolanos dan un retorno alto que luego se desvanece, como quien recibe una carga de energía por consumir mucha azúcar y después cae en cansancio.

El fondo Emerging Markets Fixed Income de DoubleLine, de 703 millones de dólares, ha evitado a Venezuela y se ha enfocado en deuda de corporaciones de países de mercados emergentes.

Eric Fine, administrador de cartera del fondo Unconstrained Emerging Markets Bond Fund de Van Eck de 237 millones de dólares, dijo a inversores recientemente que Venezuela ha sido incapaz de presentar un plan coherente de reformas económicas.

El fondo, que tenía un 15 por ciento de sus activos invertidos en Venezuela a fines de junio, ha reducido su exposición a menos de un 5 por ciento, según los últimos comentarios trimestrales de Fine.

Las filas en los supermercados de Venezuela han crecido en el último mes porque los compradores se apresuran a comprar comestibles aduciendo la escasez de productos.

Mientras que el Gobierno ha encarcelado a ejecutivos de cadenas minoristas bajo acusaciones de crear intencionalmente las colas como parte de los esfuerzos de “desestabilización económica”.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, en enero también respaldó el eventual aumento del precio de la gasolina, una medida políticamente peligrosa que buscaría estrechar la brecha presupuestaria.

Por Tim McLaughlin y Brian Ellsworth/Reuters