La revuelta vuelve, un año después

La revuelta vuelve, un año después

A man walks with a kite in front of national guards during a march against Venezuelan President Maduro's government in Caracas

 

Un año después de las protestas contra Nicolás Maduro, Venezuela es muy distinta. El primer mandatario superó políticamente las llamadas “guarimbas” (barricadas), pero éstas dejaron varias cicatrices sin cerrar en un país que hoy intenta sobrevivir a una aguda crisis económica, social y política, publica El Mundo de España.





Fotos Reuters

DANIEL LOZANO Especial para EL MUNDO Caracas

Caracas revivió ayer las manifestaciones de entonces (una opositora, otra oficialista), aunque los peores incidentes se registraron en San Cristóbal. El 12-F ya ha pasado a la Historia venezolana como el día en que una jornada de protesta de los estudiantes acabó con tres personas asesinadas por policías y paramilitares oficialistas. Después se sucedieron al menos 40 víctimas más, mucha tensión, denuncias de atropello a los derechos humanos y las diferencias en el seno de la oposición. Esta es la situación actual de los protagonistas de aquellos días:

Leopoldo López

El día 17 cumplirá un año entre rejas, acusado de incitar a la violencia pero con un juicio que sufre constantes retrasos por obra y gracia de las maniobras oficialistas. El último en pronunciarse a favor de su liberación fue José Miguel Insulza, secretario general de la OEA. Antes de él, desde Amnistía Internacional a la ONU pasando por líderes políticos de medio mundo. Se ha convertido en el preso político más emblemático del país.

Nicolás Maduro

Lidera una campaña internacional con la que pretende todo un imposible: demostrar al mundo que los más de 40 muertos durante las llamadas guarimbas son obra de la oposición. Para ello cuenta con el millonario aparato de propaganda del chavismo. El “hijo de Chávez” vive los peores momentos de su gobierno, golpeado por la crisis económica y con un índice de aceptación que cae por debajo del 20%.

María Corina Machado

Fue la gran defensora de la protesta callejera junto a López. Y, cómo él, está pagando las consecuencias: Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea, la desposeyó ilegalmente de su escaño de diputada. También está acusada de participar en un “magnicidio” contra Maduro.

Miguel Rodríguez Torres

Quien fuera superministro de Interior durante las guarimbas ya no lo es, pero su caída en desgracia no se debe a que policías muy cercanos participaran en el asesinato de Bassil Dacosta el 12-F. Se enfrentó a los colectivos paramilitares chavistas, incluso en demasiadas ocasiones aireó una agenda política distinta a la de Maduro. Hoy espera en la retaguardia.

Henrique Capriles

Lidera a los moderados de la oposición, frente a los llamados radicales, lo que durante las primeras semanas de la revuelta le situó en el ojo del huracán. Actualmente se ha recuperado de aquel embate político y sigue insistiendo en su doble estrategia: convencer a las clases populares y ganar las elecciones parlamentarias al Gobierno.

Lilian Tintori

La mujer de López se ha convertido en el símbolo de la lucha por su libertad. De país en país, de reunión en reunión, la antigua presentadora de televisión ha mantenido viva la llama del preso político más famoso del chavismo.

Daniel Ceballos

El alcalde de San Cristóbal, la ciudad rebelde, lideró las protestas hasta que fue encarcelado por orden del Gobierno. También va a cumplir un año de prisión, pero en el recuerdo quedan las más de 200 barricadas que se levantaron en Táchira durante aquellos días. Tras ser destituido, su mujer arrasó en las urnas. Muchos le ven como el próximo gobernador de Táchira. Milita en Voluntad Popular, el partido de López, con quien comparte prisión.