La familia más cantarina del cine cumple 50 años

La familia más cantarina del cine cumple 50 años

(Foto EFE)
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Una historia familiar con trasfondo político, canciones empalagosas y personajes perfectos en exceso. Con esas premisas nadie podía imaginar hace 50 años cuando se estrenó que “The Sound of Music” sería uno de los filmes más taquilleros de la historia y que llegaría a ser objeto de culto.

A comienzos de marzo de 1965 se celebraban dos “premieres” de la película en Nueva York y Los Ángeles, y el día 11 se estrenó en 131 salas de Estados Unidos. El boca a boca convirtió al filme en número uno de taquilla en cuatro semanas y se mantuvo en cartel durante cuatro años y medio.

Su recaudación en salas alcanzó los 158 millones de dólares -para un presupuesto de 8,2-, un éxito que salvó a los estudios de la 20th Century Fox tras el estrepitoso fracaso de “Cleopatra” que a punto estuvo de obligarles a cerrar.

Y si la recaudación se ajusta al crecimiento de la inflación desde entonces, “The Sound of Music” es la tercera película más taquillera de la historia, solo por detrás de “Gone with the Wind” y “Star Wars”, según los datos de la web especializada Box Office Mojo.

Unos datos sorprendentes para una película basada en una historia real, la de la familia austríaca Von Trapp, sus dotes musicales y su huida de los nazis.

Robert Wise, el responsable de otro musical que hizo historia – “West Side Story”- fue el encargado de la versión cinematográfica que contaría las aventuras de una familia cantarina, liderada por un estricto capitán del Ejército austrohúngaro (Christopher Plummer) y una novicia que cuelga los hábitos por amor (Julie Andrews).

Rodada en la bella ciudad de Salzburgo, con una estética tradicional, unos personajes guapos y perfectos y una historia de amor a priori imposible, la película adaptó para el cine un montaje que había debutado con notable éxito en Broadway en 1959.

Pese a todo, el tremendo éxito mundial de la película tomó a todos por sorpresa y más que, desde entonces, se haya convertido en un filme de culto que sigue teniendo audiencias millonarias en cada emisión televisiva.

Y sus canciones, con música de Richard Rogers y letras de Óscar Hammerstein II pasaron a formar parte de la memoria colectiva del mundo. Y han aparecido en multitud de películas posteriores, algunas tan poco parecidas como “Dancer in The Dark”, que se inicia con Bjork cantando “My Favourite Things”.

La última vez que la música del filme se ha oído en público fue hace apenas diez días, cuando nada menos que Lady Gaga interpretó cuatro de los temas del filme -“The Sound of Music”, “My favourite Things”, “Edelweiss” y “Climb Every Mountain”- en un homenaje al aniversario de una película que, pese a su enorme éxito, no impulsó como se esperaba la carrera de sus protagonistas.

Cuando se estrenó “The Sound of Music”, Julie Andrews acababa de ganar su primer y único Óscar por “Mary Poppins” (1964), mientras que Christopher Plummer había estado más centrado en el teatro y su papel más conocido en el cine era el de Cómodo en “The Fall of the Roman Empire” (1964).

La película ganó cinco Óscar -entre ellos mejor película, director y música- de diez nominaciones. Julie Andrews no lo consiguió y Christopher Plummer ni siquiera fue candidato.

Tras el tremendo éxito del filme, Andrews protagonizó títulos como “Torn Curtain” (1966), de Hitchcock, y junto a Paul Newman “Thoroughly Modern Millie” (1967), pero tuvo que esperar a 1983 para ser nominada de nuevo, por “Víctor Victoria”, una película que por fin le dio el crédito real como actriz.

Un reconocimiento efímero para Andrews, que no volvió a brillar con intensidad y que en los últimos años solo ha destacado como hacer de reina y comparsa del nacimiento de una nueva estrella, Anne Hathaway en “The Princess Diaries”.

Aún peor le fue a Plummer, refugiado en el teatro -con dos Tony de seis nominaciones-, donde consiguió el reconocimiento que tardó décadas en conseguir en el cine.

Fue nominado al Óscar por “The Last Station” en 2010 y de nuevo en 2012 por “Beginners”, por la que consiguió finalmente la estatuilla, como secundario y a los 82 años, lo que le sitúa como el intérprete de más edad en ganar un Óscar.

Pese a sus largas carreras posteriores, ninguno de los dos pudo quitarse la etiqueta de haber protagonizado una película tan amada como criticada. Pero, ¿quién no ha tarareado al menos aquellos de “Do, re, mí, fa sol…”? EFE

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