Cuatro años después del tsunami, Japón sigue en duelo

Foto archivo: Tsunami en Japón del 2012 /
Foto archivo: Tsunami en Japón del 2012 /

Desde hace cuatro años, Takayuki Ueno vive recordando, siempre pensando en sus padres y en sus dos hijos que murieron arrastrados por el tsunami que golpeó el 11 de marzo de 2011 el noreste de Japón, una tragedia opacada por el accidente nuclear de Fukushima.

“El impacto del accidente nuclear fue tan fuerte que nos dejó atrás, en la sombra”, lamentó este hombre de 42 años.

Su hija más pequeña, nacida después de que un terremoto de 9 grados provocara una ola gigantesca que mató a más de 18.000 personas, va a entrar a preescolar en abril.

“Ella va a comenzar a hacer cosas que su hermano mayor nunca podrá conocer”, deplora Takayuki, constantemente acechado por el recuerdo de Kotaro, su hijo desaparecido que tenía tres años cuando la ola se lo llevó.

“No puedo evitar pensar en lo corta que fue su vida”, lamenta.

A las 14H46 del viernes 11 de marzo de 2011 un sismo de 9 grados de magnitud en la costa del Pacífico desató el peor desastre sufrido por Japón desde la Segunda Guerra Mundial.

Al desastre natural, se sumó un accidente nuclear en la central de Fukushima, que destruyó tres de los seis reactores.

“Después de la primera explosión, todo el mundo salió corriendo. Ya nadie vino a ayudar”, dijo Ueno mientras miraba la costa de Minamisoma, ubicada a unos 20 kilómetros de la central siniestrada.

Ueno cuenta que los soldados tardaron 40 días en llegar.

“Pienso en todos los que vivían en la zona evacuada en torno a la central. Querían sin duda poder recuperar a los suyos, pero no pudieron”, expresó.

– Encontrar a los desaparecidos –

Por el peligro de la radiación, la mujer de Takayuki, que estaba embarazada, no pudo asistir al funeral de su hija, Erika, de 8 años, cuyo cuerpo pudo ser recuperado, al igual que el de su abuela.

Sin embargo, nunca pudieron encontrar ni a Kotaro ni a su abuelo, pese a que en los días, semanas e incluso meses posteriores al desastre, siguieron apareciendo cadáveres.

“Pude tomar a Erika en los brazos y pedirle perdón. También quería estrechar a Kotaro y decirle lo mismo. ¡Deseaba tanto encontrarlo!”, exclama.

Los años pasan pero Ueno ne se resigna y cuenta que el año pasado aparecieron restos de una persona. “Alguien tiene que seguir recorriendo el litoral porque sino la posibilidad de encontrar los cuerpos será cero”, afirmó.

“Sigo con vida, sólo hago mi deber”, confesó, en relación a los 2.600 habitantes del litoral que siguen desaparecidos, pese a que todos los 11 de marzo las fuerzas del orden realizan una búsqueda simbólica para conmemorar la tragedia. AFP