José Machillanda: La Venezuela cartel

José Machillanda: La Venezuela cartel

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La grotesca y asfixiante presencia, interferencia e interdicción de los hombres de uniformes del elemento armado venezolano, más los colectivos violentos, más las policías desentrenadas, con la abultada presencia del Ministro Padrino López y de la Cúpula Militar Claudicante en cuanto acto político acontece y ocurre en Venezuela, nos conduce en pleno siglo XXI a la concepción de la Venezuela Cuartel. La Venezuela primitiva en donde el ‘plan de machete y la peinilla’ fueron la ley.

La Venezuela Cuartel es el resultado de la perversión del imaginario profesional militar que convertido en imaginario político real, con la aplicación de la lógica militar, vertical y por mandato se creen con el derecho a gobernar la República. Esos hombres se formaron en academias y no aprendieron el arte y la ciencia militar, sino que fueron cooptados para la acción de la logia militar ¬¬conspirativa capaces de violar la Constitución, fomentar el golpe de Estado y llegar posteriormente a ser gobierno.





La Venezuela Cuartel es la Venezuela de la persecución, del patriota cooperante, del chisme, del delator, del caporal, la Venezuela primitiva donde el hombre armado se convierte en el centro de las ejecutorias disfrazando su actuación por la vía sibilina de su hiperrelación con la sociedad. Sociedad en la que se reconoce ahora ‘la unión cívico-militar’ razonamiento absurdo y falaz por cuanto el hombre de armas en cualquier Estado democrático, decente y de leyes es el ciudadano soldado. Ciudadano soldado que entiende por un proceso de secularización natural que el militar está hecho para la defensa.

La defensa no existe en la Venezuela Cuartel. Por eso, no se reconocen las amenazas en los costados de la República, por ello se obvian los conflictos carolingios o no resueltos, por ello no se estudia ni entiende la economía paralela. Los hombres armados entienden como límite en el costado Nor-Sur-Occidental a las Farc; en el costado Nor-Oriental Venezuela no tiene ningún derecho y que el Esequibo está perdido y, por último, en el Costado Sur ni siquiera hay presencia, al igual que en el Costado Norte donde responden por la defensa primitivamente los peñeros con los cuales los pescadores de Venezuela alivian su hambre a diario.

La Venezuela Cuartel es la regresión más grotesca, dolorosa y horrible que ha sufrido Venezuela. Un país que en la democracia inacabada con todos sus vicios, logró el profesionalismo del elemento militar, a tal extremo que derroto política y militarmente a la guerrilla castrocomunista. Ahora aparece adscrita al poder político mostrando una gran disfunción como militares gobierno. Son el producto de las Cúpulas Militares Frágil, Insolvente, Sumisa hasta llegar a la Cúpula Claudicante que han servido para que quienes tienen que dirigir la República sean funcionarios militares de un proyecto atorrante y fracasado que desconoce la globalización y la interdependencia compleja.

La Venezuela Cuartel no tiene Fuerzas Armadas. Por lo tanto, no se diferencia el hombre de armas y la función de defensa, sino que los hombres de armas acogotados por la ideología marxista-leninista en la cual se inscribe esta revolución, proceso o socialismo del siglo XXI, es actor político principal. Político y burocrático sin tener conocimiento ni capacidades para ejercer la función de gobierno, así las Cúpulas Militares que desde 1999 han dado la espalda a la Constitución de la República, a la doctrina militar y a la estrategia del Estado venezolano están íntimamente atadas al fracaso del postchavismo.

El postchavismo fracasado y el elemento militar actores principales del sistema político hoy en la Venezuela Cuartel, tendrán que rendirle cuentas a la historia por cuanto en pleno siglo XXI resulta imposible aceptar el proceso doloroso de regresión de Venezuela. Proceso en el cual se ha privilegiado la virtud militar malentendida como capacidad del militar superior al ciudadano. Virtud Militar que cae en el simplismo con el confusionismo polémico y por la vía de la linealidad, pretenden gobernar y conducir los destinos de una sociedad que es diversa y antagónica. Esa sociedad no admite y menos acepta la deformación que importada desde Cuba, se olvida de que Venezuela es un país en cuya sociedad está sembrado el gen democrático.

La Venezuela Cuartel y su régimen autoritario-militarista se muestran como una mutación dolorosa, delicada y hasta peligrosa para un país cuya geografía humana y terrestre, además de sus riquezas, demanda en sana lógica de un componente militar operativo. Operativo para que sus líderes militares y su profesionalismo generen capacidad operacional, liderazgo y ética para responderle al Estado como le corresponde de acuerdo a su misión.

La Venezuela Cuartel es un país para la tristeza. Sumido en la violencia, en la incertidumbre, en la indignación social frente a la arbitrariedad del gobierno militarizado y de los ingenuos de uniformes que todavía creen que pueden actuar como factores de cambio social en pleno siglo XXI. Siglo XXI que corresponde a la hipertecnología, el hiperdesarrollo y la interdependencia compleja en donde la democracia es la democracia ciudadana. Democracia ciudadana donde la secularización de la sociedad es obligante para que la ciudadanía, los ciudadanos y las instituciones funcionen dentro de un sistema político. Sistema político que tiene que estar regido por el virtuosismo contenido de la Constitución que decidió el poder constituyente.

La Venezuela Cuartel es un régimen fracasado que muestra junto a sus hombres de uniforme y/o armados la necesidad de reflexionar ante el aumento de la tensión social donde brota la energía para una sacudida inicial. Sacudida inicial que apuntará forzosamente hacia un cambio político que tiene que ver con la contrademocracia. Esa democracia en donde el hombre consciente de su rol y de su importancia en la ecuación política es capaz de ser contralor, juez y hacer obstrucción para que quienes pretendan separarse del cuerpo de leyes que regimenta la vida social se encaucen y terminen por comprender que tanto la militarización de la política y la militarización de la sociedad son una aberración que lo único que puede producir inequívocamente es la Venezuela Cuartel.