Pedro Castro: Amenaza gringa o deja vu del affaire galtieri

thumbnailpedrocastroPor supuesto, que causaría indignación y galvanizaría la conciencia soberanista de todos los venezolanos una amenaza o injerencia en nuestra soberanía. Parecería que es lo que el régimen pretende con su reacción frente a la Orden Ejecutiva dictada por el Presidente de los EE.UU. Barack Obama.

El problema se presenta cuando tenemos que dilucidar si se trata de una amenaza a nuestra soberanía o de una amenaza a un grupo de venezolanos que ocupan altas posiciones de gobierno. Si se tratara de lo primero nos encontrarían en la primera línea de combate, en caso contrario creemos que el régimen debe dar explicaciones de porque de cierto tiempo a esta parte funcionarios y ex funcionarios venezolanos aparecen implicados en operaciones oscuras por decir lo menos en bancos de dudoso comportamiento en los llamados paraísos fiscales.

El régimen ha orientado su campaña de comunicación en torno a este asunto tratando de imponer la idea de que estamos frente a una grave amenaza de agresión de los EE.UU. e incluso de una invasión. No obstante, del examen de los documentos emitidos por la Casa Blanca y por el texto de la Orden y de la Ley, que el Presidente Obama solicita al Congreso de su país, no se puede deducir amenaza de invasión al país –cuestión que contaría con nuestra más contundente desaprobación-. La Ley solicitada por el máximo representante del Ejecutivo norteamericano lleva por título: “Ley para la defensa de los derechos humanos y la sociedad civil de Venezuela”.

En donde se plantea acciones contra violadores de los DD.HH, personajes incursos en actos oscuros en materia financiera y transferencia de capitales, actos de corrupción, la protección de la oposición venezolana contra actos de represión indiscriminada y violenta de derechos políticos, condena del apresamiento ilegal de gobernantes de la oposición y exigencia de su liberación. Pero no se lee amenaza alguna contra el país o referencia a sanciones contra el país y mucho menos invasión o vulneración de cualquier otra forma de nuestra soberanía.

No nos cabe la menor duda de que el Presidente Maduro, debe sentirse hoy en el mejor de los mundos posibles, por primera vez el Presidente del Imperio se ocupa de él, una primera victoria personal frente al “Supremo” que nunca lo logró. Ha obtenido una victoria por carambola como resultado de la acción norteamericana.

Viviremos sin duda alguna una oleada de fervor nacionalista por parte del oficialismo en emulación al más rancio antiimperialismo con el que se pretenderá ocultar la grave crisis económica que vive el país, las inmensas colas en donde aflora el grave problema del desabastecimiento, inflación, desempleo y crisis de divisas que vive el país, estaremos frente a una gigantesca campaña para subir en las encuestas al Presidente Maduro y así insuflar un mayor aliento al alicaído PSVU y sus perspectivas electorales. La operación es una mera maniobra electoral, un dakaso –DAKA- antiimperialista.

Pareciera que estamos frente al deja vu de la guerra de las Malvinas, que se desató entre la Argentina y el Reino Unido entre abril y junio de 1982. A que me refiero, lo hago al affaire que protagonizó el Teniente General Leopoldo Galtieri, quien le toco presidir el gobierno argentino en los momentos agónicos de la dictadura y ejecutó la maniobra de exacerbar los ánimos nacionalistas con una reclamación agresiva de la soberanía argentina sobre las islas Malvinas en poder de los británicos.

Pretendió con esa conflagración costosa en todos los sentidos para la Argentina, hacer olvidar el inmenso daño que la dictadura le había inducido a su país, pero el éxito inicial producido por la convocatoria de la conciencia nacionalista no pudo prolongar en el poder a una dictadura que había entrado ya en su irreversible fase final. Como toda comparación siempre es odiosa, cambiando lo que haya que cambiar entre el caso sureño y nuestro caso, no cabe duda, que siempre apelar a la amenaza exterior es una jugada que da dividendos por lo menos por un tiempo cuando los gobierno –cualquiera-, ya les pega el sol en la espalda.

En relación a lo anterior, hay que tener mucho cuidado con la nueva ley habilitante que se le otorga al Presidente Maduro. Las leyes habilitantes en un principio (Constitución del 1961) tenía como finalidad normar sobre asuntos económicos, pero ahora (Constitución de 1999) estas leyes permiten legislar sobre todo. Esta nueva habilitante extremadamente vaga le da facultades legislativas al Presidente en materias muy delicadas como lo son: política, penal, y de seguridad. Lo que se puede convertir en un instrumento para abatir aún más nuestros derechos políticos y de todo tipo o decretar estados de excepción a discreción por el poder ejecutivo.

Frente a toda esta preocupante situación, la oposición ha sido muy clara en relación con este delicado asunto de las relaciones entre EE.UU. y Venezuela, desnudando la triquiñuela electorera del gobierno a cuenta del nacionalismo y la soberanía. Es importante tener en cuenta que los reales problemas de Venezuela son internos con el desastre económico, escasez, desabastecimiento, inflación, devaluación acelerada, corrupción, represión, violación de los derechos humanos y políticos de todos los venezolanos, esta es la realidad que se terminará imponiendo, mientras el gobierno grita el lobo el lobo y el efecto antiimperialista se disolverá más pronto que tarde.

El asunto es mantener un claro rumbo de exigencia de las elecciones parlamentarias que es el verdadero camino a la paz, el dialogo y la reconciliación nacional.

Pedro Castro

@pedrovcastrog