Los dientes de tiburón podrían ayudar a regenerar nuestros dientes

Los dientes de tiburón podrían ayudar a regenerar nuestros dientes

Foto de veoverde.com
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Es un día normal en la consulta del dentista. Jorge espera al doctor para que le reconstruya la muela que se le ha quebrado al masticar el cuesco de una aceituna. Lo que Jorge no sabe es que la prótesis está hecha con polvo de dientes de los tiburones que los barcos pesqueros han capturado en el mar Índico para llevarlos a Vigo, uno de los puertos más importantes del mundo ubicado al noreste de España.

Esta es la historia del cortometraje que el año pasado realizó el Grupo de Investigación Nuevos Materiales FA3 y Divulgatia de la Universidade de Vigo, para explicar cómo, luego de 3 años de investigación, se ha conseguido un avance para la biomédica que a la vez es un aporte al aprovechamiento de los recursos marinos.

“El tratamiento de los recursos marinos no se está llevando a cabo de forma sostenible, lo que acarrea el descarte de subproductos con un elevado potencial de valorización”, comenta Julia Serra, del grupo investigador.





¿Cómo se logra el win-win?

El puerto de Vigo recibe alrededor de 3 mil kilos de tiburones al año y hace un tiempo, sus mandíbulas son enviadas a la Universidad de la ciudad donde se trituran las piezas y se seleccionan solo las que tienen mineral, pues en su entorno puede crecer tejido óseo. Eso es lo que se pretende, que las mandíbulas de tiburón puedan ser un regenerador de hueso, luego de comprobarse que no presentan toxicidad.

Según los científicos, los dientes de tiburón son un excelente material debido a su morfología, su porosidad, su dureza extraordinaria, su flúor, por carecer de caries.

Con esto, no solo gana la ciencia, sino también el propietario de la carga del barco, quien logrará un rendimiento económico a partir de restos destinados a engrosar el contenedor de los descartes.

Hasta el momento se ha probado con éxito en ratones, y se espera que tenga el mismo resultado en humanos. Esto sería un triunfo más de la biotecnología roja, que comprende las aplicaciones terapéuticas, diagnósticas, de salud animal y de investigación biomédica.

Por el momento, los investigadores están a la espera de conseguir la patente para luego buscar una empresa que quiera licenciarla. La falta de una cláusula de confidencialidad tiene atada la comercialización del producto.

A continuación el cortometraje “La dentadura de Jorge”.

 

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