Precios de cuatro cifras son cada vez más comunes en anaqueles

Precios de cuatro cifras son cada vez más comunes en anaqueles

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Los consumidores ven con asombro cómo cada vez que visitan algún establecimiento comercial los precios son más altos, llegando incluso a cuatro cifras

Yulliam Moncada/ Diario Los Andes





Indicios de una economía hiperinflacionaria empiezan a verse en los anaqueles de establecimientos comerciales en la ciudad de Valera. Precios de cuatro cifras son cada vez más comunes, tanto en alimentos como en productos de higiene personal y maquillaje, sin dejar de lado los medicamentos.

La inflación en Venezuela cerró el año pasado en casi 70%, según cifras oficiales, y aunque este año las autoridades no han ofrecido información al respecto, fuentes ligadas al sector han asegurado de manera extraoficial que los dos primeros meses del año acumulan 20% de inflación.

De ser cierto, el país estaría avanzando con fuerza hacia una economía hiperinflacionaria, como lo han advertido desde finales del año pasado expertos en la materia. Se trataría de una inflación muy elevada, fuera de control, en la que los precios aumentan rápidamente al mismo tiempo que la moneda pierde su valor real y la población tiene una evidente reducción en su patrimonio monetario.

La actualidad no dista mucho de esto. Los consumidores ven con asombro cómo cada vez que visitan algún establecimiento comercial los precios son más altos, llegando incluso a cuatro cifras. La inflación y el desabastecimiento se han juntado para causar estragos en el poder adquisitivo de los habitantes del país.

En los supermercados llama la atención los precios de productos importados como el aceite de oliva. Un litro cuesta desde mil hasta 4 mil bolívares dependiendo de la marca y presentación del producto. Los vinagres; salsas; aderezos; y encurtidos, están por un orden similar. Por ejemplo, un frasco de mostaza dulce o condimentada cuesta entre 800 y dos mil bolívares.

Marcos Torres, consumidor, expresó: “Esto es algo que nunca pensé ver. Un litro de aceite de oliva cuesta 3 y 4 mil bolívares. Así no se pueden preparar ensaladas. No se consigue el aceite vegetal ni de soya para freír y esas cosas, y el de oliva para las ensaladas y ese tipo de cosas está por las nubes, prácticamente un salario mínimo en un solo producto”.

Una crema humectante para el cuerpo, de una marca nacional, que hasta hace dos meses costaba 60 bolívares la presentación de 400 ml, actualmente cuesta 240 bolívares; mientras las marcas importadas cuestan más de 600 bolívares. Con champús, acondicionadores y tintes para el cabello ocurre igual. Las fallas en su abastecimiento son notables, y cuando algún local comercial exhibe presentaciones importadas, los precios son superiores a 1.500 bolívares.

Las líneas de cremas humectantes, desmaquillantes y anti edad para la cara tenían algunas semanas desaparecidas de los anaqueles, y ahora que reaparecieron, muestran incrementos mayores al 300% en muchos casos. Por ejemplo, este jueves hubo revuelo en un establecimiento de la ciudad donde llegaron varios de estos productos, pero las consumidoras terminaron impactadas y decepcionadas ante sus precios.

Lucila Mendoza, profesional, y con un trabajo estable, comentó: “Esto es increíble. Mire el precio de esa crema, es la que uso para la cara. Estaba usando productos de catálogo y como aumentaron el precio me pasé a esta, que era mucho más económica. La compré en enero a 380 bolívares; luego vi que subió a 420 bolívares y la última vez, hace como mes y medio la vi en 490. Ahora la consigo nuevamente y resulta que cuesta 1.500 bolívares. Así no se puede. Yo gano 6.250 bolívares al mes”.

A su lado estaba prácticamente en “shock”, con la boca abierta y los ojos agrandados, Lorenza Rivero, quien no podía creer el precio del desmaquillante. “¡Estás viendo esto? 700 bolívares un frasco de 200 ml. Es el mismo que compré en diciembre en 120 bolívares. Y lo peor es que mi hermana lo vio hace un mes a 260 bolívares y le dije que estaba muy caro. Esto es increíble. Está demasiado caro y ni siquiera es una marca muy reconocida. Es decir, hay marcas mejores. Entonces, ¿cuánto van a costar esas?. Ya uno no va a poder ni maquillarse”, se quejó la consumidora.