Ricardo Koesling: El Desterrado

thumbnailricardokoeslingSí, el desterrado, o más bien diría, el desenterrado, esto es simplemente un juego de palabras ya que la realidad es otra, este exilio lo que ha hecho es desenterrar casi todos mis recuerdos.

Después de estar casi 11 meses fuera de mi todo, veo muchas cosas que antes ni les prestaba atención, tendría unos 7 años cuando un gran amigo de mi padre me inscribió en el partido URD en Barbacoas, estado Guaragua lo nombro así, ya que este pueblo un año es de Aragua y al siguiente de Guárico. Esa inscripción partidista fue la perdida de mi virginidad en la política, ya que era la primera vez que utilizaron su demagogia en mí, luego de un carné que me dieron, me montaron en un camión con unas banderas amarillas y sin darme ni agua me pusieron a gritar consignas durante todo el día a favor de Jóvito Villalba (Ni sabía quién era), pero ya cansado de tanto sol y gritos al pasar por la orilla del río Guárico, varios amigos y yo les tiramos las banderas amarillas y nos bajamos del camión, corrimos a bañarnos y joder con las burras en Los Mangos sitio exclusivo del pueblo a las orillas del río.

Casi 59 años después, me consigo sin nada, en una tierra inhóspita, sin familia, sin trabajo, sin el fruto de toda mi lucha que fue bien dura para lograr lo que todos deseamos, un poco de felicidad con un poco de comodidad.

Todo esto por supuesto es culpa mía, ya que nunca quise participar en partidos políticos ni siquiera como abogado de esas sanguijuelas, que nunca pagaban honorarios de paso, ese es y será mi gran error, deje que estos políticos decidieran los problemas de mi país por mí.

Cuando por fin decidí participar, ya era muy tarde, me lance como candidato a diputado y gobernador por el Estado Delta Amacuro allí fue entonces cuando entendí y descubrí de que  AD Y COPEI principalmente PJ, UNT, ABP, Y EL CHIRIPERO, no solo son responsables sino son los cómplices necesarios cooperadores y encubridores de lo que ha pasado en estos 16 años, lo que esta dictadura ha realizado, contra las mujeres, contra los estudiantes, contra los empresarios, contra la libertad de expresión, contra todo el pueblo que inocentemente han seguido engañados por estos personajes que espero algún día sean juzgados, como a sus socios y los más grave de todo la quiebra económica de un país millonario como el nuestro.

No tienen perdón o por lo menos yo, no los perdonaré. Bastantes denuncias hice por el comportamiento de estos “OPOSITORES” en las dos últimas elecciones donde participo el traidor de Capriles. Hoy más que nunca me arrepiento de no haber actuado legalmente denunciándolos penalmente, posiblemente la historia sería otra.

Ya comenzaron de nuevo con su engaño demagógico, de que tenemos la mayoría para ganar la Asamblea. Solo con la participación de una nueva elección le están haciendo el juego a Maduro, legitimando un juego democrático que no existe, nunca mas, léase bien,  ganaremos una elección con ese CNE lleno de trampas que impiden cualquier triunfo opositor, y de paso estos MALANDROS van a permitir que se gane. Que ilusión la del pueblo opositor que quieren ir a votar, ¿Por qué no dejarles la Asamblea? Ya tienen todo.

NI UNA SOLA LEY FUE APROBADA PRESENTADAS POR LA OPOSICION, MUCHOS SALTARON LA TALANQUERA, LES CAYERON A COÑAZOS, LOS HUMILLARON HASTA MAS NO PODER. ¿Para eso quieren salir electos otra vez? ¿O para seguir con sus negocios?

¿La excusa es que no podemos perder espacios?, ¿Serán los espacios que quedan en el Sebin? Y si Uds. se toman la molestia averigüen cual defensa han hecho de los estudiantes, o de algún hecho de importancia como la cantidad de asesinatos, han realizado estos hijos de Diputados, NINGUNA.

Es por eso que no hay que votar, es la única manera de limpiar la oposición de estos conchupantes, quitándoles la máscara, y será la única vía para comenzar el rescate de Venezuela, por eso HOY, el discurso de JORGE OLAVARRIA ese 5 de Julio de 1999 en el Congreso Nacional, tiene una validez tremenda. Ahí denunció a los que ahora estoy yo denunciando 16 años después.

 

Desde el exilio, Miami el infierno dorado,

 

Ricardo Koesling