Cinco posiciones sexuales calientes para disfrutar durante el embarazo

El primer trimestre del embarazo suele estar atravesado por malestares, mucho sueño y unos cuantos temores. El último mes, el tamaño de la panza puede resultar inmanejable, como la ansiedad por el inminente nacimiento. En el medio, el sexo no tiene por qué verse perjudicado por el embarazo. Claro que habrá que priorizar la comodidad de la mujer e ir adaptándose a la panza creciente.

El segundo trimestre es el más “sexual” del embarazo. Es cuando las hormonas femeninas provocan cambios en los pechos y los genitales, fortaleciendo la sensación orgásmica gracias al incremento del flujo sanguíneo y la mayor sensibilidad en las terminaciones nerviosas. Además de la mayor lubricación, los labios vaginales estarán más voluminosos.

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Si bien las posturas y frecuencia de las relaciones dependerán de cada pareja, se pueden seguir algunas recomendaciones a la hora de elegir: es preferible que sea la mujer quien controle el ritmo y la intensidad del encuentro; hay que evitar las penetraciones bruscas y –cuando el embarazo está avanzado– optar por las laterales y posteriores.

El cuerpo de la futura madre debe permanecer siempre cómodo y relajado, sin realizar movimientos o posturas que la hagan perder el equilibrio o correr el riesgo de golpearse. Está contraindicado que el peso del varón se deposite sobre el abdomen de la mujer o sobre su pecho, dificultando su respiración.

* Él arriba, ella abajo. La postura más tradicional para hacer el amor puede mantenerse en el primer tramo del embarazo, pero se hará más incómoda a medida que pasen los meses. Entonces, el hombre tendrá que sostener su peso con los brazos a ambos lados de su pareja, para evitar la presión sobre el bebé.

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