Robo de vehículos: el crimen más frecuente en Ciudad Guayana

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El modus operandi de los criminales para despojar a las personas de sus vehículos, siempre suele ser el mismo. Varios sujetos armados emboscan a la víctima hasta lograr su cometido, lo que ha variado es lo que pasa con el automotor luego del robo. Los cuerpos policiales ya se encuentran al tanto de esta situación, por lo que han variado las formas de actuar luego de recibir la denuncia. Anamer S. Chirinos/ Nueva Prensa Guayana

La mañana de ayer, un automóvil marca Mitsubishi, modelo Lancer, color azul, placa AB818DF, fue aparcado por dos criminales en el estacionamiento del Hospital Dr. Raúl Leoni de Guaiparo en San Félix, lo que no sabían las personas que los vieron descender del carro, es que lo habían robado pocos minutos atrás.

El director del Centro de Coordinación Policial Guaiparo, de la Policía del estado Bolívar, Douglas Ramos, quien estuvo a cargo del procedimiento en el que se recuperó el Lancer, explicó, que además de iniciar una fuerte operativo por todas las vías de la ciudad, también se enviaron unidades a los estacionamientos públicos y privados del municipio.

“Se recuperó el vehículo diez minutos después de haber recibido la denuncia de la víctima, eso es gracias al trabajo que hemos estado haciendo, ya tenemos conocimiento de los nuevos métodos para ‘enfriar los carros’ que tienen los antisociales, entre ellos está estacionarlo en un lugar a esperar que lo dejen de buscar”, señaló Ramos.

El Mitsubishi Lancer, le fue robado a una ciudadana en Villa Colombia por dos hampones armados que bajo amenaza de muerte la obligaron a entregarle las llaves del mismo. La afectada reportó el suceso al Servicio Autónomo de Emergencias del estado Bolívar 1-7-1 ayer a las 8:40 de la mañana y a las 8:50 fue hallado con todas sus partes y piezas en perfecto estado.

Una historia distinta

Pocas horas antes de que le quitaran el carro a la ciudadana en Villa Colombia, una familia de San Félix vivió una historia de terror. Carmen Espinoza, quien se encontraba con toda su familia colocando la denuncia en la oficina del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas por el robo de su camioneta Toyota Land Cruiser, narró aun con notorio miedo, por lo que había pasado minutos antes.

Espinoza afirmó que cuando estaba cerrando el portón de su residencia ubicada en Villa Pavo Real para ir al trabajo junto a su esposo, tres criminales armados los abordaron. “Vi que dos tenían armas, hicieron que mi esposo se bajara del carro, les entregara las llaves y luego nos metieron dentro de la casa”.

Aseveró que los antisociales los amenazaron de muerte, mientras, uno revisaba la casa y otro los amarraba. “A mi esposo le dejaron todos los brazos maltratados, nos lanzaron en el piso, a todos, hasta a mis hijas. Además a un vecino que se dio cuenta de lo que pasaba y se acercó a la casa, también lo tiraron al suelo y lo golpearon”.

La afectada dama, añadió que lo único que se llevaron de su hogar, aparte de la camioneta fue el arma de fuego familiar. “Es una pistola que tiene su porte de arma legal y todo, siempre la hemos tenido para protección y se la llevaron, la denuncia ya fue puesta”.

El miedo

Mientras Carmen Espinoza informaba sobre el suceso, el temor la invadía. “Es que nos amenazaron por teléfono, hasta llamaron a mi esposo pidiéndole 200 mil bolívares de rescate, lo que no entendemos es qué pasó con el carro, porque en El Mangal nos dijeron que la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) lo recuperó ahí, pero en ningún destacamento tienen conocimiento”.

Espinoza declaró que siente pánico por lo que pueda pasar. “Es que la incertidumbre es grande, ahorita todos andan es pendiente de conseguir piezas de carros, y si la GNB lo recuperó, porque toda la gente de El Mangal los vio, dónde esta nuestra camioneta y por qué en ningún punto de control de ellos saben de ese procedimiento”.

Se trata de una camioneta Toyota Land Cruiser, mejor conocida como “Machito”, color blanco, año 1992, placas XUP 471.

Vivir con desconfianza

Para ninguna persona es una realidad ajena, que las bandas que operan en el municipio Caroní y en toda Venezuela son poseedores de un armamento del que cualquier ente de seguridad ciudadana podría sentir recelo. El alto índice de impunidad, aunado a la accesibilidad a las armas y al desempleo e inflación que existe en el país crean una mezcla mortal que perjudica a todos los venezolanos. En este caso, el desabastecimiento de vehículos, sus partes y piezas, ligado al costoso precio de los mismos, ha desencadenado un problema que parece ir creciendo de forma desmedida con cada minuto que pasa.