Clínicas odontológicas sobreviven a la escasez de insumos

(foot archivo)
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Morina Gutiérrez acudió a una clínica odontológica para practicarse una exodoncia e iniciar con un tratamiento bucal, pero su intento fue en vano. El personal del centro le informó que sería imposible, desde hace semanas no cuentan con anestesia. Las fallas en el suministro empeoraron desde hace un año y la escasez de los materiales médicos se ha incrementado en un 70 por ciento en los últimos seis meses.  Así lo reseña laverdad.com / Andrea Terán

Olga García, propietaria de una clínica odontológica al norte de Maracaibo, denunció que a cambio han tenido que recurrir a la compra de anestesia proveniente de Colombia. Asegura que las trabas en la adquisición de divisas por parte de los proveedores acentúa la crisis. “Lo peor es que no es la misma calidad, no tiene la misma durabilidad que la que se importaban de Estados Unidos”.

La última vez que adquirieron el material fue el año pasado. “Desde ese entonces no la hemos visto más, es increíble”. Asegura que la escasez ha “inflado” los costos en el servicio que brinda el centro asistencial. Los costos varían entre dos mil y cuatro mil bolívares por unidad. La necesidad obliga a los especialistas a emigrar a manos de otros proveedores para abastecer la despensa de sus laboratorios.

La carencia de insumos descartables también hace cuesta arriba los trabajos en odontología: las gasas, los guantes, los eyectores, el algodón, tapa boca y las agujas rondan precios inauditos. Algunos otros materiales como los necesarios para la radiografía periapical (técnica para explorar el diente en su totalidad), el alginato (material para obtener impresiones de los dientes y los tejidos blandos) y la resina también desaparecen lentamente del mercado.

Almira Gutiérrez, secretaria de una clínica dental en Maracaibo, comentó que los precios han aumentado hasta en un 100 por ciento. “Nosotros sobrevivimos. Desde hace tres años nuestras distribuidoras nos vienen confesando que no tienen acceso a los dólares preferenciales, esto genera una cadena y al final terminan afectados hasta los pacientes. Cuando la situación todavía se podía manejar no se sentían tanto los embates, porque todavía ellos sacaban dinero de su bolsillo, pero ya esto es insostenible”.