Salida de Cuba de la “lista negra” de EEUU es un paso importante pero no suficiente

Foto: En esta imagen antes de la conferencia de prensa al margen de las conversaciones entre los dos países en La Habana, Cuba / AP
Foto: AP/Archivo

La remoción de Cuba de la lista sobre países promotores de terrorismo, sugerida por el presidente Barack Obama al Congreso estadounidense, liberaría a la isla de un grupo específico de sanciones y representaría un importante paso en apoyo a la reaproximación entre los dos países. Por Aldo GAMBOA/AFP

Sin embargo, la medida no afectará el peso del enmarañado legal del embargo y sus restricciones, adoptadas por Estados Unidos desde 1962.

De acuerdo con una fuente del Departamento del Tesoro, la eventual salida de Cuba de la famosa lista sobre terrorismo significa que el país sería también retirado de una Regulación de Sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).

Este grupo especial de sanciones se aplica exclusivamente a los países que constan en la polémica lista (Cuba, Siria, Irán y Sudán), y son implementadas por diversos Departamentos, como los de Estado, Comercio, Defensa y Tesoro.

Sin embargo, añadió la misma fuente, “la mayoría de las transacciones que envuelvan a Cuba o ciudadanos cubanos, incluyendo transacciones con el gobierno de Cuba, seguirán siendo prohibidas por la Regulación de Control de Activos de Cuba (CACR), a menos que sean autorizadas por la OFAC”.

De forma que Cuba está sometida a dos grupos de sanciones por parte de Estados Unidos: uno por pertenecer a la lista de países “promotores del terrorismo” y otro como consecuencia del embargo codificado en ley, pero con varias sanciones que se superponen.

– Valor simbólico y económico –

Entonces, ¿la salida de Cuba tiene un valor más simbólico y político que realmente económico o comercial? “Sí y no”, respondió otro funcionario estadounidense del área económica y que solicitó el anonimato.

Las sanciones previstas para los países que figuran en la famosa lista se apoyan esencialmente en enmiendas introducidas a tres leyes: una que veta el acceso a los programas estadounidenses de ayuda, una que prohíbe las exportaciones de armas y municiones, y una tercera que impone licencias especiales para el intercambio comercial.

En ese escenario, las restricciones a los programas de ayuda, por ejemplo, están en manos del Departamento de Estado, así como el control de las licencias de exportación es responsabilidad del Departamento de Comercio.

Además, la normativa prevé que Estados Unidos debe oponerse a la membresía de esos países a entidades como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, o bloquear su acceso a programas de asistencia financiera.

Todas estas restricciones caerán por tierra si en los próximos 45 días el Congreso no adopta una resolución bicameral que bloquee la decisión de Obama de hacer efectiva la remoción de Cuba de la lista de países promotores del terrorismo.

– Desenredar el ovillo –

El funcionario consultado por AFP señaló que la normativa específica para los países que están en la lista sobre terrorismo no veta explícitamente la actividad de bancos estadounidenses en Cuba, sino que esa restricción es consecuencia del embargo adoptado en 1962.

En enero de este año, Estados Unidos pasó a permitir que bancos estadounidenses puedan realizar transacciones con bancos cubanos, pero la permanencia de Cuba en la lista sobre terrorismo parece inhibir a las entidades bancarias a tomar la iniciativa.

“Con Cuba fuera de la lista, eso no ocurriría. Entonces esto no sería apenas algo simbólico, sino una medida con consecuencias concretas”, dijo la fuente.

Para ese experto, “el Congreso tendrá por delante una tarea enorme” en desenredar el ovillo legal del embargo. Un documento sobre el detalle de las restricciones a Cuba y que se encuentra en el sitio web del Departamento del Tesoro se extiende por nada menos que 71 páginas.

Pero aunque no afecta el núcleo del embargo y sus restricciones, la salida de Cuba de la lista sobre países que promueven el terrorismo tiene el evidente peso simbólico de eliminar un obstáculo para la reaproximación diplomática iniciada en diciembre pasado.

En las rondas de diálogo mantenidas por los dos países desde enero, Cuba dejó claro que consideraba “prioritario” que el país sea retirado de esa lista para poder hacer avanzar los entendimientos.