Maduro, de nuevo, pretende culpar a los trabajadores por @damianprat

thumbnaildamianprat“El modelo de control obrero fracasó en Guayana”, dijo Maduro el 22 de mayo de 2013 en un evento en Caracas, quizás para justificar el paso que estaba dando de entregar el control de la industria de Guayana a altos funcionarios militares, un mes después de las elecciones presidenciales.  De esa forma, Maduro intentaba culpar a los trabajadores, incluyendo a los psuvistas del supuesto “control obrero” (que en realidad nunca existió) del fracaso del gobierno en el manejo de Guayana y su industria.  Aquel día, cuando lo escuchaba por TV, recordé que en los días en que Chávez decretaba el supuesto (y falso)  control obrero, unos 5 años antes, escribí en ésta columna mas o menos esto:  “ese es un cuento para crear expectativas y hacerle creer a algunos trabajadores que ellos van a decidir y manejar las empresas pero al final el gobierno usará el cuento para echarle la culpa a los trabajadores del fracaso”.

La semana pasada, casi dos años después de aquel “decreto” de Maduro del “fracaso del control obrero”, el desastre y ruina de las empresas se ha profundizado.  Están peor.  Mucho peor. Son muchos años acumulados de “modelo estatista salvaje” donde –según los jerarcas del mas alto gobierno- había que “olvidarse de criterios como productividad y rentabilidad porque son conceptos del capitalismo malvado”. Y agregaban: “para convertir a las empresas en socialistas”.   Sumemos el abandono de inversiones, sustitución de técnicos conocedores por fichas partidistas roja rojítas y/o paracaidistas; corrupción, irresponsabilidad.

Ellos, el “gobierno revolucionario”  destrozaron a las empresas, pero entonces Maduro viene a Guayana el jueves de la semana pasada y dice que “los trabajadores tienen que esforzarse y trabajar para que las empresas sean productivas, para que dupliquen su producción”.  Es decir, que de nuevo pretende culpar a los trabajadores del desastre al conminarlos a que “trabajen” para hacerlas productivas.  O sea que, subliminalmente, Maduro desliza la idea de que lo que le faltaría a esas empresas para comenzar a recuperarse es que “los trabajadores de esfuercen para duplicar la producción”.  Una vez mas, el inescrupuloso e indigno recurso  de culpar a otros de sus propios fracasos.

La “robo-lución” destrozó equipos e instalaciones al abandonar las reinversiones y desviar el dinero que debió ser, en su momento, para mantener el stock de repuestos, piezas e insumos necesarios para el mantenimiento.  Eso ha causado, por ejemplo, que en Sidor una de sus acerías tenga cuatro de sus seis hornos totalmente dañados.  ¿Cómo podrían los trabajadores aumentar la producción “esforzándose” si la corrupta revolución malbarató el gigantesco ingreso petrolero y no hay como comprar repuestos, piezas e insumos ni como reconstruir esos hornos?.  Hay docenas de otros casos semejantes en las diferentes plantas de Sidor.

¿Por qué Maduro va a culpar a los trabajadores de Venalum y Alcasa de la bajísima producción si fue el gobierno “revolucionario” quien ordenó apagar y dañar cientos de celdas en diciembre de 2009 para que fuera Guayana la que pagara los platos rotos de 10 años de abandono de las inversiones en el sistema eléctrico?.  Y para colmo, el gobierno rico, corrupto y malbaratador, nunca aportó los recursos para reconstruir esas 500 celdas sino que dejó a esas empresas abandonadas a su suerte por lo que se fueron dañando mas y mas hasta llegar a la ruina de hoy, donde Venalum tiene 700 dañadas de sus 905 y a Alcasa le quedan algunas decenas.

¿Por qué Maduro pretende hacer creer al país que Venalum o Alcasa podrían “duplicar su producción si los trabajadores se esfuerzan” cuando la responsabilidad de reconstruir celdas es del gobierno que fue quien las dañó y quien ha debido aportar recursos para repararlas?.

Es el momento de recordar, por cierto, los 314 millones de dólares que firmó Chávez en agosto de 2012 y que el gobierno jamás ejecutó los proyectos para los que estaban destinados.  Y recordar el leonino convenio con una transnacional de China para unos proyectos por 403 millones de dólares en Alcasa de lo cual solo quedó  -a medias-  la extrusora pero nada de rescate de celdas.  O el convenio con China para la “máquina de colada continua de redondos”, acuerdo inútil porque tras 7 años de trabajos y recursos perdidos, el gobierno jamás terminó la llamada “nueva fábrica de tubos” que sería la receptora de esos “redondos”.  Y recordar el súper guiso de las Termoeléctricas de Sidor donde se malbarataron varios cientos de millones de dólares y cerca de un millardo en bolívares.   Recordar el malvado engaño con la Línea V de Alcasa, jamás construida o las inversiones para poner “full” el laminador en la misma empresa.  O la Planta de Concentración de Mineral de hierro para potenciar a Ferrominera. O a los docenas de equipos pesados de mina destrozados en Pijiguaos y Ciudad Piar?  Y un largo etcétera.   ¿De todo eso, Maduro también va a culpar “al imperio” a “los trabajadores”, a “la guerra económica” o a algún “magnicidio”?

Nunca hubo “control obrero” ni el gobierno militar, centralista y autoritario jamás creyó en la participación del trabajador.  Usaron el truco para levantar expectativas pero jamás llevaron el asunto mas allá de unas “mesas” que discutían y discutían sin trascendencia.   Luego, en mayo de 2013 Maduro decreta el fracaso del “control obrero”.  Pero ahora, con las elecciones parlamentarias “a la vuelta de la esquina”  sin haber podido crear el caos político que buscaba para torpedearlas y con todas las encuestas abrumadoramente en contra,  recicla el “Plan Guayan Socialista”  y vuelve a hablar del “control obrero” para ver si de nuevo engaña a algunos aunque revive la cosa pero amarradita a su grupo FBT y mas nadie.   Y aún a ellos los traicionará luego.  Quien tenga ojos que vea.