Retirar dinero por cajeros es una cola segura

(foto Gustavo Delgado)
(foto Gustavo Delgado)

María Méndez sabe que tres veces a la semana tiene una cita con el cajero automático. Si antes esperaba cinco o 10 minutos para retirar billetes, durante los últimos meses la fila se ha hecho más y más larga, de 20 y hasta 30 minutos. En la avenida 19 de Abril, la oficinista hace tiempo con Nelson Torres, quien también engrosa este otro tipo de colas casi rutinarias para los sancristobalenses. lanacion.com.ve/ Daniel Pabón

“A mí prácticamente me toca retirar de a poquito todos los días. El dinero así no me rinde, pero si saco mucho me expongo a que me atraquen y me lo quiten”, sopesa Torres frente a uno de los 329 cajeros automáticos que hay en todo el Táchira, según números de la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) actualizados hasta febrero.

De ese total, la banca privada cuenta con 244 unidades, mientras que las restantes 85 son de la red pública. Si se considera que la Sudeban registra 9.581 cajeros en toda Venezuela, se puede concluir que en el Táchira funciona 3,4% de ese parque nacional, una proporción algo deficitaria para un estado donde vive el 4% de la población.

“Lo que tienen que hacer es instalar más cajeros para que así hagamos menos cola”, recomendó el comerciante Manuel Morales, acompañante de Méndez y Torres en la fila.

Que hacen falta más cajeros es una conclusión que también comparten tres gerentes de agencias consultados para este trabajo. “El problema es que las máquinas se compran en dólares y últimamente no nos han liquidado”, explicó el encargado de un banco donde, desde hace muchos años, los clientes utilizan los mismos dos dispensadores de efectivo.

Más tarjetahabientes

No solo para adquirir nuevas máquinas se necesitan divisas. También para hacer las reparaciones o cambio de piezas en un país donde hasta los repuestos para cajeros electrónicos son importados. En puntos en los que este año los aparatos han sido destruidos producto del vandalismo, no han podido ser reemplazados.

“Muchas veces lo que hacen los técnicos es ‘deshuesar’ los cajeros dañados para aprovechar piezas que le puedan servir a otros” aseguró Ana Suárez, conocedora del tema, en la misma cola que hacían Méndez, Torres y Morales.

Las colas frente a cajeros, cabe aclarar, aunque no son permanentes sí evidencian picos clásicos en momentos como las mañanas de todos los días de la semana, en especial de los lunes, así como en las jornadas de cobro de quincena.

Otra razón del alargamiento de estas colas es que el número de tarjetahabientes ha crecido en los últimos años, no solo por la dotación de plásticos a los pensionados del Seguro Social, sino por la progresiva bancarización de toda actividad comercial, por pequeña que sea. “El detalle está en que ese crecimiento no ha estado a la par de la puesta en funcionamiento de nuevos cajeros, como para compensarlo”, admitió un subgerente bancario.

La migración hacia cajeros multifuncionales de algunas operaciones que tradicionalmente se hacían por taquilla también influye en la formación de las colas. Cuando la fila para un monofuncional se torna demasiado larga, algunos tarjetahabientes optan por pasarse a la del llamado “cajero inteligente” donde, si bien se aprecia más corta, cada usuario dura más.

Se buscan los de 100

En Venezuela la dotación máxima de un cajero automático es de 800.000 bolívares. En promedio, esa cantidad dura ocho horas, lo que implica activación de operativos de recarga durante el día por parte de los bancos, como explica la Memoria y Cuenta 2014 de la Asociación Bancaria de Venezuela, a la que tuvo acceso Diario La Nación.

Como los sábados no se hacen recargas en la mayoría de agencias, la anterior es una de las razones que explican por qué los domingos los clientes deben peregrinar por varios sectores de la ciudad hasta hallar un cajero con efectivo. “Tuve que pasar por siete máquinas el fin de semana pasado para poder retirar”, constató Greisly Cristancho, quien labora como webmaster en un portal de noticias.

Además, existe una normativa del Banco Central de Venezuela que obliga a recibir combinaciones de billetes de diferentes denominaciones, siendo la de 100 bolívares de apenas el 30%. Gerentes bancarios coincidieron en que, por la vía de remesas, se mantiene el poco suministro de piezas marrones. “Lo que recogemos de 100 de los depósitos lo destinamos a cajeros, porque las máquinas solo admiten de 100 y 50”, explicó un jefe.

Para solventar el problema de carga y recarga de dinero, la Asociación Bancaria envió una comunicación a la presidencia del BCV, en la cual proponen la emisión de billetes cuya denominación pudiera ser de 200 y 500 bolívares. Una medida como esta, sin embargo, también acarrearía efectos negativos a la economía nacional, matizaron los gerentes.

Desde su memoria y cuenta 2013, la banca ya advertía una “creciente y alta demanda de billetes de 100 bolívares en toda la zona fronteriza”. Además del contexto de devaluación, en parte siguen siendo buscados para el fenómeno conocido como “el cambiazo”, algo que Méndez, Torres, Morales y Suárez también rechazaron. Mientras hacían la cola.