Crónica de una tragedia: “Mamá, mamá”, gritaba el niño desde la alcantarilla

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A la 1 de la tarde del lunes Sara López y César Augusto iban camino a su casa, los acompañaba una amiga. Hacía algo de sol y calor, pero caminaban tranquilos. Las “bocas de visita”, como llaman en Coro a las alcantarillas, estaban en todo el camino. Ya era costumbre verlas ahí, abiertas, hediondas, llenas de zancudos, era un mal que aquejaba desde hace cinco años a la comunidad de la urbanización Independencia y sus sectores aledaños.

Odell López / Efecto Cocuyo

El agujero estaba a punto de convertirse en un boquete funesto. Estaba semi tapado con algo que parecía cartón y restos de cemento fracturado, endeble.

Las inquietudes propias de los niños hicieron que César Augusto, muy inocente para conocer los peligros de la zona, se soltase de la mano de su madre para caminar y explorar. Cinco metros más abajo comenzaron los gritos.

“¡Mami, Mamá!”, gritaba el jovencito asustado y llorando. Su mamá entró en pánico de inmediato, sin embargo, le pidió a la acompañante que fuera por ayuda. “Llama al negro”, le dijo al referirse a su esposo, quien estaba lejos de la zona. Mientras eso ocurría, el segundo suceso nefasto estaba a punto de ocurrir.

Sentada en el borde de la alcantarilla, Sara se dejó caer con toda intención, para auxiliar a su pequeño de tan solo siete años.

Crónica completa y la búsqueda de responsabilidades en Efecto Cocuyo