En video: La nueva moda de maquillarse con creyones ¿Peligroso?


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Hagan la prueba: busquen en Internet un tutorial para hacer algo estrambótico. Probablemente a alguien ya se le habrá ocurrido la misma idea, la habrá grabado y su vídeo tendrá multitud de pulgares hacia arriba. ¿Qué tal perfilarse los ojos con lápices colegiales? O, mejor aún, ¿cómo cocinar unos labiales caseros a partir de ceras escolares? ¿Suena extraño? Pues es real como la vida misma. La materia prima favorita son las distintas gamas de productos Crayola. Una centenaria compañía que se enorgullece en ser pionera en la fabricación de pinturas no tóxicas para niños. Y con esto se entiende que no irritan sus tiernas manos, ni sus vías respiratorias y que, en el caso de chuparlas, tampoco son venenosas. Y hasta ahí.

Con información de Elpais.com

Esa falta de toxicidad da alas a los alquimistas de la nueva centuria para insuflarles una nueva vida metamorfoseados en cosméticos caseros. Las alarmas se han disparado en la tranquila empresa hasta el punto de hacer público un comunicado desincentivando esta moda. “Aunque nuestros productos no son tóxicos, no los recomendamos para fabricar barras de labios, eyeliners o cualquier otro tipo de producto para maquillaje. De hecho, estamos en contra de que se usen con este propósito. No están diseñados, ni testados ni aprobados para este uso”, afirman rotundamente. La advertencia, sin embargo, cae en saco roto. Por citar un ejemplo: el tutorial de Madisratt mostrando paso a paso cómo hacer labiales a partir de estas ceras añadiendo un chorrito de aceite de coco supera ya los tres millones de visitas.

Los apóstoles de esta tendencia la justifican de entrada por motivos económicos. Por unos 10 euros se puede comprar una caja de 120 pinturas. Un precio sensiblemente más bajo que el que costaría hacerse con idéntico número de labiales. Eso sin contar con que hay colores que rara vez se fabrican para maquillar la sonrisa, como un verde césped o un azul turquesa.


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