Los momentos más polémicos de Blatter al frente de la FIFA

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Joseph Blatter ha abandonado la presidencia de la FIFA. Lo hace tras casi 17 años en el cargo, aunque sólo unos días después de ser reelegido.

La trama de corrupción en el organismo rector del fútbol mundial destapada la pasada semana ha acabado llevándose por delante al veterano mandatario, que trató sin éxito de hacer valer su presunta inocencia y su más que discutible capacidad para enderezar el rumbo de la FIFA. Se va el hombre pero queda su historia, repleta de controversias y excesos verbales; más allá de su responsabilidad en decisiones como la de conceder a Qatar la organización de la Copa del Mundo en 2022.

Sin lugar a dudas, una de las polémicas más recordadas es la que le enfrentó a Cristiano Ronaldo. A pocos días del anuncio del ganador del Balón de Oro 2013, Blatter se mofó del futbolista luso del Real Madrid durante una conferencia en la Oxford Union Society de Inglaterra. Aseguró que era «como un comandante sobre el terreno de juego», acompañando sus desafortunadas palabras con una imitación de dudoso gusto. No satisfecho con esta burla, añadió que CR7 gastaba «más en su peluquero» que Messi, confesando abiertamente sus preferencias por el argentino.

No fue la primera vez que ‘Sepp’ se metió en problemas por sacar la lengua de paseo. En 2004 realizó unas polémicas declaraciones a un diario suizo con su visión sobre el fútbol femenino. «Las jugadoras son bellas, si se me permite decirlo; y ya tienen algunas reglas distintas a las de los hombres, como jugar con un balón menos pesado. Esa decisión fue tomada para crear una estética más femenina, ¿por qué no hacerlo también con la moda? Podrían usar, por ejemplo, pantalones más ajustados», explicó. Su propuesta no fue, ni mucho menos, del agrado de las aludidas.

Así ha sido Blatter al frente de la FIFA: charco que veía, charco en el que metía los dos pies. En 2008, con el Real Madrid presionando al Manchester United para conseguir el fichaje de Cristiano Ronaldo, el dirigente sorprendió al mundo comparando el sistema de traspasos con una especie de «esclavitud moderna». El club inglés, indignado al ver a una autoridad supuestamente neutral inmiscuirse en sus asuntos, no permitió la marcha de su estrella hasta el verano siguiente. Como tantas otras veces, Blatter tuvo que presentar sus excusas.

El suizo nunca ha tenido reparo en cuestionar las normas. En 2004 propuso que no hubiese más empates en el fútbol, apostando por la proclamación de un ganador y un perdedor en todos los encuentros. En otra ocasión, apelando a su espíritu de delantero (se dice que fue jugador amateur), restó importancia a la fea práctica de dejarse caer en el área. El protocolo tampoco es su punto fuerte: en el Mundial 2006 ofendió a Italia al no entregar personalmente a su selección el trofeo de campeona, tras la victoria en la final ante Francia.

Blatter no ha demostrado la más mínima sensibilidad hacia temas delicados. En Qatar, país que todavía es sede oficial del Mundial 2022, la homosexualidad está prohibida; así que aconsejó a los aficionados gays «reprimir cualquier tipo de actividad sexual» durante el torneo.

Tampoco piensa que en el fútbol haya racismo: si un jugador hace un desprecio xenófobo a otro, la solución para él pasa por «un apretón de manos al final del partido», sin necesidad de sanciones. Y cuando en la Serie A brotaron escándalos relacionados con el amaño de partidos, sentenció: «lo entendería si fuese en África, pero no en Italia». Un tipo peculiar que, desde hoy, es pasado del fútbol.

Fuente: ABC