José Machillanda: Alerta demócratas… a la violencia política

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“Prepárense para un tiempo de masacre y muerte si fracasa la revolución bolivariana” gritó brutalmente en una arenga primitiva, incestuosa y provocativa Nicolás Maduro, quién ha sido sobrepasado por las realidades de la República por su incompetencia en el ejercicio de un cargo para el cual nunca estuvo preparado. La gravedad de este llamado a la violencia es mayor cuando se observan precedentemente dos eventos de violencia política similares: uno primero, en la persona del gobernador de Aragua señalando como objetivo militar al gobernador de Miranda; y un segundo, el asalto a la Alcaldía de Briceño Iragorry por parte de hordas y huestes del gobierno quienes fueron capaces de lanzar desde el segundo piso a dos personas.

Violencia política pura. Los tres eventos reseñados son violencia política dirigida por quienes tienen la responsabilidad de lograr la paz social, pero les resulta imposible por cuanto ideológicamente están derrotados, como proyecto fracasaron y como devenir… tendrán que presentarse ante el Tribunal de la Historia y/o los Tribunales de la República. Espacio en los cuales no podrán explicar su inhabilidad para dirigir un país a tal extremo que convidan a la violencia política. Violencia a la cual debe salirle al paso todos los ciudadanos venezolanos en especial el liderazgo político emergente.

Nicolás Maduro responsable de llamar a la violencia, más un gobernador del régimen y bandas armadas son las más graves alertas que ha recibido el liderazgo político, constituido por los partidos políticos del siglo XX y del siglo XXI. El liderazgo de los partidos políticos del siglo XX y del siglo XXI están obligados a construir sin pérdida de tiempo una respuesta civilizada. Respuesta que muestre a la barbarie de Nicolás Maduro y del proceso socialista, que este país tiene liderazgo, ciudadanos y organizaciones que están comprometidos a defender la paz social. La paz social que no entienden los violentos de este régimen por cuanto desde su origen emplearon las bocas de fuego para producir un golpe de Estado y en el gobierno se han ocupado de la militarización de la política y de la sociedad. Todo un camino de violencia.

El camino de la violencia es una provocación, es violatorio de los Derechos Humanos, de la Constitución y en especial de la historia y gentilicio de Venezuela que ya estuvo horrorizado por las guerras fratricidas que ocurrieron ante de la Larga Dictadura. Ese camino de la violencia ha sido el referente histórico preeminente de este régimen que no comprende por ignaros que en el período de la democracia inacabada los brotes de violencia aupados por el castrocomunismo y los radicalistas comunistas de Venezuela fueron derrotados política y militarmente cuando trataron de prender la pradera de América Latina con el único fin de imponer, por la vía de la violencia y de la muerte, una tesis política fracasada como ideología, tanto en lo político como en lo económico.

Nicolás Maduro -catequizado en su juventud en Cuba- se lo ganó la tesis del comunismo y violencia armada. Ahora ha sido reforzado por sujetos de la organización militar que de manera primitiva y descentrada de lo que significa la política como ciencia y arte, la han querido asimilar a lo militar. Así se han ocupado de asesorar a quienes gobiernan orientándolos a que una vez obtenido el poder se mantiene a toda costa, se consolida y no se entrega bajo ninguna circunstancia. Por eso es que Maduro llama a la violencia. Pero esa violencia está derrotada por la gran mayoría de demócratas que expresa su rechazo a la corrupción, a la ignominia, a la militarización y al primitivismo de quienes amarrados y protegidos por un elemento armado de espaldas a la República, creen que pueden subyugar a los venezolanos y hacer crecer la violencia en el país.

¡Los venezolanos todos -la mayoría demócrata- estamos alerta! Alerta para comprender como Nicolás Maduro y sus cercanos gobernantes llaman a la violencia política, tratan de provocarla y hasta inducirla asumiendo que crearán pánico y terror en los venezolanos, ¡Pues no…! Sepan desde ya estos bárbaros e inhábiles de la política que estos 16 años de regresión política todo cuanto ha ocurrido ha servido de escuela práctica, dolorosa con grandes cicatrices y huellas para hacernos capaces de construir una respuesta asertiva frente a la barbarie de la violencia política.

Lea bien el régimen la decisión de los demócratas venezolanos de contener la violencia y organizar la sociedad para bloquear el estado de inconsciencia que como gobernantes los conduce a llamar a la violencia debido a su fracaso. A su incapacidad para gobernar a Venezuela pero quizás lo más importante, al rechazo de muchos hombres y mujeres que inicialmente fueron conquistados en su ingenuidad por el comunismo y que hoy son los más férreos adversarios a la grotesca y macabra conducta de quienes no han sido ni están capacitados para gobernar a una nación noble.

Nicolás Maduro y su violencia más su llamado a la destrucción física de los venezolanos, no puede tapar la hiperinflación, la criminalidad, el desquiciamiento burocrático, la corrupción exponencial, el militarismo aberrante y vergonzoso y las pandillas que alrededor del gobierno conforman un grupo de corruptos que alardean de una riqueza cuyo origen se desconoce. Esta realidad inocultable la entienden en Puerto Hierro, la comentan en Uracoa, la murmuran en Ciudad Piar, la sufre Puerto Ayacucho y también en Apure, en Mérida hasta llegar a Castillete, es decir, lo que se llamó proceso, revolución, socialismo y socialismo del siglo XXI es aborrecido por los venezolanos y ahora más cuando están consciente al llamado que hace Nicolás Maduro a la violencia política.

La violencia primitiva de Nicolás Maduro como alerta ha sido comprendida, procesada y analizada por un liderazgo político emergente que de manera silenciosa está presto y dispuesto a cumplir con su función de conducir a la sociedad venezolana. Este régimen que representa Nicolás Maduro y ahora su llamado a la violencia no podrá intentar un zarpazo para alejar a la sociedad del ejercicio de sus derechos tales como la protesta y la solicitud de reemplazo del régimen que la mayoría de los venezolanos despreciamos por vergonzosos y por haber creado el momento político más desgraciado de los 16 años de corrupción a la cual han sometido a Venezuela y a su gente decente.