Marcos Hernández López: De la crisis, el gobierno es el responsable

 

Dentro de una lógica, el gobierno debe reconocer la problemática de la escasez y desabastecimiento, la inseguridad, la inflación… sin embargo, los funcionarios del régimen hacen todo lo contrario, hasta un ministro una vez negó la existencia de las largas filas que hacen los ciudadanos para adquirir productos básicos y señaló que él las hace para ir a juegos de béisbol. Indubitablemente, son declaraciones destempladas que no ayudan a resolver sino enardecer a las personas que hacen a diario colas incluso por su antilógica.

Por ejemplo, la escasez ha impulsado a los venezolanos a no tener límite a la hora de exponerse o sacrificar algún beneficio para adquirir productos básicos, o incluso los no esenciales. Ya las peligrosas madrugadas son desafiadas por la gente, es la hora más aliada para iniciar la búsqueda de alimentos, medicinas, repuestos de vehículos, o cualquier producto que se consiga en los anaqueles. La paradoja es que hasta el gas o el petróleo, dos productos entrelazados con la riqueza del país, ahora se importan, también escasean.

Cuando estamos en las colas, las expresiones de la gente son muchas, “Aquí no se puede seguir viviendo. Cualquier otro país es mejor que Venezuela”. “Hay que cambiar de gobierno”, “Este modelo comunista no es para Venezuela… Obviamente, no hay nada mejor para poder hacer comprensión de lo que está ocurriendo es hablar con la gente que está en las colas y además lo está viviendo en primera persona. El problema del que habla es el que todo el mundo conoce: la escasez y desabastecimiento e inseguridad y la inflación hasta ponen en el tapete la construida guerra económica que está muy presente. La gente ya vincula la mala gestión con Nicolás, cuestión que no pasaba con el comandante, quien tenía la astucia de desligarse de sus desaciertos.

¿La gente se acostumbró y esta resignada hacer colas?, El pueblo está en la calle, por primera vez todos los estratos sociales tienen una visión compartida sobre el tema que hay que cambiar el gobierno, por su responsabilidad directa en la crisis afecta a todos, solo un pequeño grupo tal vez se resigne por estar aún comprometido con el proyecto revolucionario.

Es evidente, las personas se aglomeran a las puertas de los mercados o abastos porque saben que la economía se está quedando sin inventario, emerge con mayor fuerza la escasez y el desabastecimiento, ha llevado al venezolano a invertir más cantidad de tiempo en la búsqueda de alimentos, no es razonable una persona invierte a la semana hasta ocho horas que equivale a una jornada de trabajo en hacer sus compras habituales, otro aspecto significativo, ahora el venezolano visita casi a diario los cajeros automáticos porque el dinero en efectivo no le alcanza y tiene que tener una reserva en el bolsillo por si acaso en el camino se encuentra una cola que estén vendiendo algo más para su existencialismo. Toda una angustia o tragedia.

La revolución venezolana, está convencida que para tener éxito, se debe llevar hasta el final la expropiación de los capitalistas y terratenientes que según su opinión todavía controlan dos tercios de la economía y se convierte en una palanca poderosa en sus manos que están utilizando para organizar el sabotaje económico y socavar al gobierno de Maduro.

La verdad, Venezuela se encuentra en una situación muy volátil,  las declaraciones de la antilógica que emite en los medios de comunicación el alto gobierno, no apuntan a resolver la crisis, existe miedo de tomar medidas económicas que corrijan el rumbo en lo económico y social, lamentablemente piensan más en el capital político, no obstante todo queda en sus incomodas declaraciones donde no existe el menor respeto por una población día a día pierde su tiempo en kilométricas colas.

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