Dos mujeres denuncian ante el papa las desigualdades sociales de Paraguay

(foto Reuters)
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Dos mujeres expusieron hoy al papa Francisco las desigualdades sociales existentes en Paraguay, durante un acto en el Bañado Norte, uno de los barrios del cinturón de pobreza de Asunción.

María Adolfina García y Angelica Viveros denunciaron ante el pontífice la situación de pobreza que viven muchos paraguayos, la desigualdad social, la discriminación a campesinos e indígenas y la violencia contra las mujeres.

García, perteneciente a las organizaciones sociales del Bañado, explicó que la pobreza de la franja costera de Asunción está relacionada con la injusticia social generalizada en todo el país.

“La expulsión del campo, los bajos ingresos, la agricultura intensiva y la destrucción de los bosques provocan el desplazamiento forzoso de campesinos e indígenas a estos barrios”, dijo García.

Se refirió a las condiciones de vida en los Bañados, un barrio expuesto a las periódicas inundaciones del río Paraguay, así como al desinterés de las autoridades por desarrollar condiciones de vida dignas.

“El Estado no se ocupa de nosotros ni nos mira con buenos ojos, no nos ve como sujetos de derecho”, resaltó García, quien denunció los planes de especulación inmobiliaria de la intendencia de Asunción “con proyectos que no son para favorecernos y que apuntan a desplazarnos”.

Por su parte, Viveros presentó a Francisco la imagen de un Paraguay donde las mujeres están sometidas a la violencia de género, donde la sanidad y la educación pública no cumplen su función y donde los jóvenes no tienen posibilidades de encontrar un trabajo.

“Las desigualdades sociales han aumentado en los últimos años”, aseguró Viveros, quien recordó al papa que este mes se celebrará un juicio contra trece campesinos acusados de la matanza de Curuguaty (norte del país), ocurrida en 2012 y en la que murieron once labriegos y seis policías.

Esa masacre, que provocó la destitución del entonces presidente, Fernando Lugo, tuvo lugar durante un choque entre unos 300 policías y 70 campesinos que habían ocupado unas tierras en Curuguaty, un enfrentamiento que derivó en un tiroteo que aún no se sabe cómo se originó.

Diez de los trece procesados están acusados de intento de homicidio de los seis policías, mientras que no hay nadie imputado por la matanza de los once campesinos.

“Están imputados y encarcelados injustamente por la masacre de Curuguaty, queremos justicia”, dijo Viveros al pontífice, en quien depositó las esperanzas de que “nuestra voz sea escuchada”.

Paraguay tiene la segunda mayor concentración de tierras en pocas manos del mundo, ya que el 2,6 % de los propietarios detenta el 85,5 por ciento de la superficie agraria, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El papa Francisco finaliza hoy su visita a Paraguay, adonde llegó el viernes pasado dentro de su gira latinoamericana que ha incluido también Ecuador y Bolivia. EFE