Juan Pablo Guanipa V.: El régimen juega

thumbnailjuanpabloguanipaDesde muchacho, cuando en el colegio estudiaba ciencias sociales y luego, cuando en el liceo vimos la materia formación social, moral y cívica, aprendí con toda claridad que un principio básico de la democracia es la separación de poderes. Decía Monstesquieu que quien llega al poder tiene la tendencia natural a abusar del mismo y que para que el poder contenga al poder es necesario que se divida funcional y territorialmente y que además los cuerpos intermedios asuman parte del mismo. También aprendí que el Estado tiene sentido de permanencia y el gobierno es finito, se acaba, que, aunque en los regímenes presidencialistas el jefe de Estado ejerce la jefatura del gobierno, hay que distinguir las funciones específicas de cada ente. Pero además aprendí que los recursos públicos deben ser utilizados con rigurosidad y que quienes los administran deben ser responsables en su manejo y están sujetos a sanciones políticas, civiles, administrativas y penales en caso de que no demuestren una utilización pulcra de esos recursos.

Este régimen ha confundido de manera deliberada los conceptos de partido, campaña, estado y gobierno. Esa confusión ha hecho que para lograr sus objetivos políticos utilicen de manera ilegal y poco ética los recursos del estado, que son del pueblo y no del partido, así como las decisiones de los diversos poderes públicos que deberían actuar de manera autónoma e independiente. Durante los casi diecisiete años de régimen chavista madurista hemos visto las más flagrantes violaciones a estos principios básicos que sirven para lograr equilibrio en una república. El presidente siente que sus atribuciones van más allá de las que le otorga la constitución y las leyes y se ha atrevido a expropiar sin fórmula judicial, a ordenar cambios de uso de edificaciones sin ser su competencia, a dar órdenes a los diversos poderes públicos como si fueran sus subalternos, a excederse en los controles hasta hacer colapsar la economía.

Hoy nos acercamos a una elección que consideramos crucial para iniciar el cambio en este país. El 6 de diciembre se elige una nueva Asamblea Nacional. El gobierno y el partido de gobierno que, repito, actúan como si fueran la misma cosa, demuestran que juegan y juegan duro. Intentan torcer la evidente aspiración de cambio que se respira en el pueblo venezolano. Para ello abusan del poder con la cobardía de quien no está dispuesto a participar en igualdad de condiciones, sino que cometen todas las tropelías posibles y quieren después exhibir un resultado equívoco como si fuera producto de una lucha entre iguales. Eso sucedió en abril de 2013. Ese año ganó el vulgar ventajismo que se desarrolló desde las instituciones públicas.

Para esta elección de diciembre, ya vemos cómo las actuaciones de esas instituciones buscan generar desgano en el elector. Es como producir la sensación de que todo está consumado y que no hay forma de vencer a esta gente porque no lo van a permitir. Por eso decidieron eliminar la votación popular al Parlatino, lo cual transgrede el principio de progresividad en derechos humanos; cambiaron las reglas de juego violando la disposición constitucional que impide hacerlo durante los seis meses anteriores a la elección; inhabilitaron y seguirán inhabilitando a dirigentes políticos por vía administrativa cuando la constitución claramente da esta facultad al poder judicial. Y seguirán haciendo todo lo que puedan.

Pero la verdad verdadera es que ellos tienen el poder pero perdieron el apoyo popular. Así que hagan lo que hagan, la amplísima mayoría que quiere un cambio y que apuesta a la esperanza, no puede pisar el peine del gobierno que quiere de este lado, depresión, violencia y desunión. Mantengamos el foco en la elección de la Asamblea Nacional, sigamos en la calle encausando y organizando a esa mayoría y preparémonos para que el 6 de diciembre podamos decirle al mundo entero, con voz recia y esperanzadora, que Venezuela dio el primer paso para encontrarse con un futuro mejor.