William Anseume: Muerte 905

William Anseume

El terrorismo de estado es una de las prácticas más habituales de este gobierno. Se desesperan en sus despachos los inoperantes responsables de las áreas que deben ser atendidas con mayor prontitud y se les ocurren geniales ideas que nada tiene que ver, por supuesto, con el estado de derecho ni con lo derecho que debe marchar el estado.

Especialmente, es este un gobierno desconocedor de los derechos humanos de los venezolanos, así una de las más importantes representantes del estado de derecho, la Fiscal General Luisa Ortega Díaz, diga a boca de jarro que se eliminó la tortura en Venezuela. ¿Quién le cree? Sabemos que es mentira. La tortura se ha profundizado, se ha hecho más habitual y sofisticada, especialmente cuando de presos políticos se trata, en sus vertientes física y psicológica. Conocemos los casos muy de cerca y han sido denunciados, sin que nada se haga. Araminta González, presa política en el INOF, es apenas una leve muestra actual de ello.

Entre los derechos humanos, el de la vida es, desde luego, primordial. La Constitución alardea de él en su artículo 43: “El derecho a la vida es inviolable”. Esto el estado venezolano no lo entiende en ningún sentido, ni hace nada para protegerlo, ni para combatir a quienes violentan este principio constitucional. Este valor humano fundamental en el mundo y especialmente en la religión católica, con aquel mandamiento esencial de “no matarás”, luce incomprensible para el gobierno y sus secuaces en otros entes del estado que le son “afectos”, cuando menos, como la Defensoría del Pueblo o la ya mentada Fiscalía General de la República. Y es que en verdad, el Estado en general, el estado de cosas en nuestro país, padece un caos irrefrenable si seguimos en este desbarajuste con respecto a los principios y, muy especialmente, en cuanto a la ley y su cumplimiento.

Aquí cada quien hace lo que quiere, permanentemente, y con la venia del gobierno y el Estado. Ese Estado que hace y arma delincuentes, que los protege, que los mima y los convierte cada vez en más suyos, ahora pretende ir selectivamente por aquellos a los que propicia, y se inventa, junto con el diputado Bernal, de muy ingrata recordación, un llamado Operativo Liberación del Pueblo. La única liberación del pueblo ocurrirá cuando salgamos de estos delincuentes del gobierno, pronto, según se deja ver.

¿Creen ustedes que hubo abuso policial en el “ataque” a la 905? ¿Creen que hay abuso policial en Venezuela? La Fiscal y el Defensor dirán que no, con Últimas Noticias y sus otros medios públicos; usted lector afirmará que sí, que dictadura sin exceso policial y militar no existe.

Vienen las elecciones. Las consultas en cada casa señalan que el peor de los males instaurados o desarrollados por este gobierno es la delincuencia desatada, los crímenes que repletan las morgues, ahora ocultas también a los ojos de la prensa. Y zas… se inventan operativos para buscar a sus delincuentes, identificados hace años y ya fuera de su redil. Y a matar gente se ha dicho. Este mes descubrieron que hay bandas de ladrones de carro y dónde operan. Descubrieron también este mes que los delincuentes tienen alias como “el coqui”, a quien después de la razia ni siquiera hallaron vivo ni muerto. Así de imbéciles son estos asesinos. Pa…, descubrieron granadas en manos de sus panas delincuentes y armas largas y cortas.

Este show de la 905, con su mortandad, con sus heridos y sus presos, con el terror nacional convocado, es un mensaje a los delincuentes que se deshacen del control gubernamental: “así no los queremos”, parece decir Bernal, junto a Maduro. “Para tenerlos así, luego de armados y protegidos, contra nosotros, los preferimos muertos”. Y van a matarlos, saltándose las leyes más elementales, la protección a la vida, los dictámenes de la ONU, los derechos a vivir tranquilamente, la prohibición del allanamiento de la morada sin orden judicial, y la muerte, de nuevo la muerte como mensaje último a los venezolanos, como si no estuviéramos ya bastante hartos de ella. Maduro: En Venezuela no queremos más mensajes de muerte ni de guerra, queremos vivir en paz y está sumamente claro que contigo y tus secuaces esto no se logrará.

No me cabe duda que urge una investigación y un parao a esto, de inmediato. Me quedan dudas, sí, muchas y chocantes de cómo mataron a esos seres, de los enfrentamientos, de las caídas de probables inocentes, de algunos compatriotas que debieron ser sometidos a juicio hace tiempo, tal vez, pero no muertos; de algunos criminales, tal vez de alta peligrosidad, pero también de algunos que tal vez nada tenían como deuda social. ¿Y las leyes? ¿Existen para el Operativo mortal de Liberación del Pueblo?

El mensaje de terror, de muerte, de sangre, de luto y de llanto no es el apropiado para la contención de la criminalidad, el de la justicia implacable sí. Necesitamos volver, cuanto antes, al estado de derecho y a los derechos consagrados en el Estado.

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