“No sabía que el león que cacé fuese conocido, ni tan importante para el país”

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“Que yo sepa, todo lo relacionado con mi viaje fue legal y adecuadamente contratado y llevado a cabo”. Son las primeras palabras del dentista Walter J. Palmer, el estadounidense acusado de haber matado al león más grande e importante de Zimbabue, Cecil, reseñó El Mundo.es

En un comunicado remitido a varios medios de comunicación Palmer relata que a principios de julio realizó un viaje de caza con arco para la caza mayor. “Contraté a varios guías profesionales y conseguí todos los permisos adecuados”, asegura. Una declaración que se contradice con los datos aportados por el presidente de Zimbabwe Conservation Task Force, Jhonny Rodrigues, que señaló a EL MUNDO que Palmer no obtuvo la licencia de caza para esta zona, sino que sólo tenía un visado de turista.

“No tenía ni idea de que el león que cacé fuera tan conocido, ni que fuera tan importante para el país”, añade, y afirma que confió totalmente en la experiencia de su guía, el cazador profesional, Theo Bronkhorst, con licencia de caza 553, que en una declaración al diario británico ‘The Telegraph, ha explicado que tenía todas las licencias necesarias para que su cliente disparase a un león con arco y flecha en el área en el que fue cazado.

“Confié en la experiencia de mis guías profesionales que me aseguraron que era una caza legal”, asegura Palmer en su comunicado. Lo cierto es que la zona donde Cecil fue cazado es específica para ello. Sin embargo, el quid de la cuestión está en cómo lograron llevar a Cecil hasta allí.

Según Rodrigues, los cazadores colocaron en un árbol un cebo muerto que atrajo al león hasta una zona fuera del Parque Natural de Hwange donde está prohibida la caza. Una vez el león se encontraba fuera de la reserva, los cazadores le cegaron con los faros de su vehículo y Palmer aprovechó para dispararle con su arco, hiriéndole.

Durante dos días, Cecil vagó mientras los cazadores siguieron su rastro. 48 horas después le encontraron malherido y le remataron con sus rifles. Después le desollaron, le cortaron la cabeza y le intentaron arrancar el GPS que llevaba instalado bajo su piel para que no hubiera rastro del felino.

“Por el momento, las autoridades de Zimbabue no han intentado contactar conmigo ni con las autoridades de EEUU sobre la muerte de Cecil, pero voy a ayudarles en todo lo que necesiten”, afirma Palmer, que en el último párrafo de su comunicado pide disculpas por la muerte del felino. Este dentista ya fue investigado y multado en el año 2008 por disparar y dar caza a un osos negro en Wisconsin.

Las investigaciones en curso hasta la fecha, sugieren que la muerte del león fue ilegal ya que el dueño de la tierra donde le mataron no tenía asignada la caza del león en su cuota para el año 2015.

“Una vez más, lamento profundamente que el ejercicio de una actividad que me encanta y la práctica responsable y legal de ésta provocara la muerte de este león”, finaliza.

Palmer, casado y con dos hijos, es un ávido cazador. Según la organización Safari Club Internacional, un grupo de caza mayor con más de 55.000 miembros, 1.000 de ellos en Minnesota, donde reside este dentista, Palmer cuenta con 43 trofeos de caza, todos ellos con arco y flecha, entre los que se incluyen alces, ciervos, búfalos, un oso polar y un león de montaña.

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