Gustavo Coronel: Roberto Hernández Montoya: chavista, racista y resentido

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En Aporrea, ¿dónde más?, un chavista llamado Roberto Hernández Montoya hace una velada apología del racismo y de la violencia al definir a la clase media como despreciativa de las clases populares.  Ver: http://www.aporrea.org/oposicion/a212356.html.

Este personaje es nada menos que Director del Centro “Rómulo Gallegos”, CELARG y autor de la novísima teoría de que el Bolívar vale más que el dólar, ver:  http://www.difundelaverdad.org.ve/opinion/cuanto-vale-un-dolar/#.VdG7m_lViko

En su artículo más reciente nos dice: Las clases dominantes fantasean que la pobreza induce a la vulgaridad. Son los llamados rústicos, que el diccionario de la Real define como ‘toscos’. Gente dada a chistes gruesos, «mal gusto», lujuria y desenvoltura de las funciones corporales, especialmente del intestino grueso…. Algo de eso hay en Sancho Panza. Es arduo desarraigar esos paradigmas porque son radicales, o sea, de raíz, raigales, arraigados precisamente. En esa fantasía burguesa hay un asco radical por el pueblo, un guiñapo de vulgaridad, torpeza, ignorancia, procacidad, impudicia, falta de higiene, uso palurdo y balurdo del lenguaje y otros atributos calumniosos e inamovibles. Por eso están dispuestos a una guerra civil y el suicidio colectivo contra todo intento de revertirlos. Enceguecen de ira si Negro Primero entra al Panteón”.

Al hablar de las “clases dominantes de Venezuela”  olvida convenientemente que durante los últimos 16 años la clase dominante no  ha sido la que él llama la burguesía sino  una tribu muy inculta, imbuida de una ideología obsoleta,  vulgar, pendenciera y personificada por machistas como Hugo Chávez, quien le daba lo suyo a la esposa en público y hablaba de sus diarreas en cadena nacional, o como Juan Barreto, quien hablaba de la mujer como el único animal que sangra todos los meses. Es esa clase dominante chavista la que ha reducido a Venezuela a ser un país degradado en el lenguaje, en el ejercicio del gobierno y en la conducta de los funcionarios públicos, quienes han integrado una feroz pandilla de saqueadores del dinero que era de todos los venezolanos.

A fin de promover el racismo y la lucha de clases Hernández Montoya pretende achacarle a la oposición la procacidad que adorna al régimen. Yo desafío a Hernández a decir quien, desde la oposición, ha sido tan soez como Diosdado Cabello, tan vulgar como Nicolás Maduro, tan agresivo como Hugo Chávez, tan ignorante como Pedro Carreño, tan adulante como los generales “en jefe”.  Y esto, para no hablar de las cuaimas del régimen, la difunta Lina Ron, la piti-pran Iris Varela o la gran chabacana Desiré Santos Amaral, quien chillaba en la Asamblea Nacional que ellos hacían lo “que les daba la gaaaaana!”.

El intento que Hernández hace en este escrito de tratar de dividir la sociedad venezolana en pobres virtuosos y clases medias (‘burguesías”) depravadas y racistas es criminal y sigue promoviendo el odio que sembró el difunto por muchos años. Este resentimiento que lleva a esta gente a crear odio entre los venezolanos es producto de un profundo complejo de inferioridad, el cual puede ser fácilmente observado y matiza todos los actos del régimen. Hernández menciona el traslado de restos (simbólicos) del Negro Primero al Panteón, lo cual considero un acto de chantaje propagandístico montado por el régimen. Digo chantaje porque, tal como estuvo planteado, a quien osara criticar la entrada de Negro Primero al Panteón los chavistas los tildan de racistas. Más allá de esta grosera maniobra es necesario preguntarnos si tener al Negro Primero en el Panteón pero no a Antonio Lauro, Vicente Emilio Sojo,  Vidal López, Antonio Arraiz, Mariano Picón Salas o Jesús Soto tiene sentido alguno.

Los venezolanos debemos desafiar estos despreciables  intentos de extorsión llevados a cabo por los mercenarios del  régimen y decir las cosas como son.  Este “intelectual y humorista”, como él se define, es un agente provocador del régimen, trabajando para tratar de mantener en el poder a un régimen de ignorantes que es una vergüenza para los venezolanos. Y lo hace desde un centro destinado a la literatura, el cual lleva el nombre del maestro Rómulo Gallegos!