Gustavo Coronel: Maduro y el régimen deben irse (castigo a los corruptos)

thumbnailgustavocoronelEn medio de los continuos desatinos e insultos de Nicolás Maduro a países vecinos y el caos social generalizado se intensifican los rumores en Venezuela sobre un evento  inminente que sacaría a Nicolás Maduro de Miraflores, para ser reemplazado por un miembro de la Fuerza Armada, quien encabezaría un “gobierno de transición”  y llamaría a elecciones dentro de 3, 6 o 12 meses. Pensaran quienes promueven este evento que ello sería suficiente para rebajar la presión social, económica y política venezolana, la cual es ya absolutamente inaguantable. Parece ser que ya Nicolás Maduro conoce de este proceso en marcha y no puede hacer nada para detenerlo.  Se dice que la Fuerza Armada está en control de la situación política venezolana y que Maduro es solo una marioneta sin poder.

El Capitán Cabello, por cierto, no sería su reemplazo, ya que presumiblemente ha llegado a la conclusión de que su presidencia sería impresentable internacionalmente, debido a las denuncias en su contra. El solo desearía que no se metieran con él.

Para una población  llevada al extremo de la penuria y de la humillación la salida de Maduro, el payaso corrupto, como lo definió el Senador estadounidense Marco Rubio, sonaría como una excelente noticia.

Sin embargo, pensar que la sola salida de Maduro resuelve el problema venezolano y que no importa quién lo sustituya,  sería un gravísimo error. Lo que está podrido no es solo Maduro sino el sistema.  Por ello los venezolanos deberán estar muy vigilantes para impedir que las cosas solo cambien un poco para seguir iguales. En los procesos de transición política de una dictadura a una democracia que se han dado en otros países: Chile, España, Sudáfrica, Polonia,  Brasil, entre otros,  el ingrediente que ha sido más difícil de incluir es el de la justicia transicional, el castigo a quienes han asesinado, torturado, robado, saqueado el erario público y abusado del poder político para perpetuarse en el poder. En aquellos casos en los cuales esta justicia no ha sido aplicada o solo aplicada a medias, con desgano, en un afán de pasar la página rápidamente, hemos visto que las heridas han permanecido abiertas, el resentimiento ha persistido y las sociedades no perciben que se ha llevado a cabo un proceso de verdadera consolidación de la democracia.

Cuando cayó Pérez Jiménez se le trató de vender al país una junta de transición en la cual figuraban componentes nefastos de la dictadura que acababa de ser derrotada. El pueblo la rechazó. Si la hubiera aceptado, el proceso de democratización venezolano se hubiera demorado o, quizás, convertido en un fraude.

Por la vía electoral el régimen también está de salida

La salida de Maduro y su pandilla no se vislumbra solamente por la vía arriba esbozada sino también por la vía electoral. En efecto, la información (IVAD) indica que:

 

Cuadro de Autodefinición chavista por regiones

                                     Occidente Andes Llanos Central Oriente

Chavismo Marzo 2013 57,9%     42,5%   49,2%   45.0%   53,5%

Chavismo Junio 2015 17,1%      22,1%    20,9%   21,8%   29,1%

Amigos:

El régimen de Maduro está maduro para caer con la menor movida de mata. Castigar  la corrupción que ha imperado en Venezuela durante los últimos 16 años hará la transición mucho más difícil de lograr, pero será la única manera correcta de actuar. Negociar con la pandilla equivaldría a barrer la basura debajo de la alfombra y permitirle a los corruptos reagruparse y regresar eventualmente al poder. Así ha sucedido en Argentina y en Brasil, donde Cristina Kirchner ha revivido las payasadas populistas de Evita y María Estela Martínez y Lula da Silva la corrupción de Color de Mello.

En algunas transiciones, como en Chile, se ha permitido que las clases dominantes durante el régimen dictatorial conserven cuotas de poder, privilegios especiales y hasta fortunas mal habidas, en un afán de progresar hacia la democratización. Eso no debe ocurrir en Venezuela. Será necesario un Nuremberg criollo.

Pudiera darse el caso en Venezuela que quien aparezca como candidato al reemplazo temporal de Maduro esté involucrado en casos de corrupción. Esto no debería ser aceptable para los venezolanos porque si se monta otro corrupto en el poder  estaremos condenados a ser un país de tercera categoría,  como ha sido el caso en los últimos 16 años.

Hacia una coalición de gente honesta

En Venezuela es necesario formar una gran coalición de gente honesta. Esa gente existe pero está dispersa y desencantada. Si no logramos integrarla cualquier cosa pudiera suceder, incluyendo el afloramiento de un régimen que incorpore ingredientes  democráticos pero que conserve su naturaleza abusiva y corrupta, el cual solo exhiba algunos cambios de nombre. Ese híbrido sería trágico para el país. Será necesario hablar de los corruptos con nombre y apellido, no de corrupción en un sentido genérico. Quienes más hablan de corrupción en un sentido genérico son los corruptos,  porque saben que mientras esta discusión se mantenga en un plano abstracto ellos están a salvo. ¿O es que, acaso, Pedro Carreño no es el Zar anti-corrupción del régimen y discurre alegremente sobre este “flagelo”?

Amigos:

Venezuela se acerca rápidamente al ojo de la tormenta. No aceptemos que un mal mago saque un pollo con moquillo de un sombrero y no los venda como un cisne blanco. Vamos a verle el hueso a esta tragedia porque esa es la única manera de volver a ser el país promisor que un día fuimos.