Pedro Vicente Castro Guillen: Política y negocios

 

thumbnailpedrocastroNo cabe dudas acerca de la relación entre política y negocios en las economías capitalistas, sólo que en las sociedades democráticas con economías de mercado esta relación está limitada y regulada por el Estado de Derecho, con lo que esta relación se vuelve indirecta se cuela en los intersticios de los espacios donde la regulación no existe o es muy deficiente.

Ahora en las sociedades autoritarias (o totalitarias) donde el Estado lo absorbe todo, donde se rompe la estructura constitucional y republicana del estado de derecho y los poderes se hacen uno solo en el Poder ejecutivo, la relación entre política y negocios se hace directa, porque todo se hace por mediación del poder político y las decisiones carecen de regulaciones sociales o institucionales. Al disminuirse la regulación por el mercado, el juego de fuerzas que impulsan la producción y el consumo toda decisión económica se vuelve oscura y dependiente de la voluntad discrecional del poder. Es aquí donde se abre un inmenso campo para generar espacios de negocios que de manera discrecional y dirigida favorecen a unos y perjudican a otros.

El caso venezolano es el más emblemático porque es aquí donde ha alcanzado su expresión más radical, en donde la colusión entre política y negocios ha producido la mayor suma de destrucción económica, social y política, con los más elevados niveles de corrupción institucional, política, económica y cultural.

En Venezuela es donde la pobreza proporcionó la coartada perfecta para conculcar las libertades económicas y destruir la capacidad productiva del sector privado y ha dado lugar al desarrollo del proceso de corrupción más escandaloso en este lado del hemisferio, se desapareció una fortuna de ingresos petroleros muy superior al billón (billón español el de doce ceros) de dólares que sólo guarda proporción con el grado de destrucción del aparato productivo nacional, público y privado, aumento de los precios que se acerca de manera acelerada a la hiperinflación, una escandalosa deuda externa que supera los $200 millardos y el mayor de los logros de esta revolución que es la destrucción de la industria petrolera: PDVSA.

En materia de corrupción asistimos perplejos a un proceso escandaloso de enriquecimiento de los personeros y grupos del oficialismo, de los que conocemos por denuncias de los propios oficialistas ex ministros como: Jorge Goirdani, que denuncia la pérdida de $25.000 en empresas de maletín, Víctor Álvarez, Ana Elisa Osorio, Felipe Pérez Martí, y a través de fuertes denuncias de cuentas de personajes vinculados al régimen que han aparecido en bancos extranjeros y paraísos fiscales investigados por el Tesoro Norteamericano como el HSBC de Suiza o la Banca Privada de Andorra entre otros. También las denuncias provenientes del exterior de presuntas vinculaciones con el narcotráfico y el narcoterrorismo de algunos personajes del socialismo del siglo XXI. Y también, lo que nos llega de Brasil, donde la imbricación entre política y negocios en el caso de PETROBRAS y ODEBRECHT y sus vinculaciones de negocios oscuros con el régimen, no son sino unos pocos ejemplos, la punta de un inmenso iceberg que en alguna oportunidad los venezolanos conoceremos en su escalofriante dimensión. Nada de esto se investiga o es objeto de alguna explicación racional por parte de las autoridades nacionales.

Pensar que el manejo directo de una sociedad por voluntad de un mecías podía conducir a la mayor suma de felicidad posible es estulticia. Sin controles institucionales una sociedad se vuelve una horda, donde impera la arbitrariedad y el crimen, no hay mejor ejemplo que el venezolano. Si Usted quiere que esto cambie apueste por una salida constitucional y democrática y salga a votar.

@pedrovcastrog