Las características de un pene “bonito” (Estudio académico)

Las características de un pene “bonito” (Estudio académico)

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Según un estudio llevado a cabo por la revista Journal of Sexual Medicine y llamado ‘What Is a Good Looking Penis’ (o lo que es lo mismo, ‘cómo es un pene bonito’) la calidad está por encima de la cantidad. A estas alturas, lo de que el tamaño no importa puede llegar a parecer incluso una frase hecha, pero es la realidad. Los chicos ya pueden parar de obsesionarse, o al menos dejar de comparar su miembro con el de su compañero de ducha o con el de actores porno cuyos centímetros de más digamos que forman parte del atrezzo de la película, publica Gonzoo.

Para poder llevar a cabo este estudio se utilizó una muestra de 105 mujeres elegidas de forma aleatoria. Ellas mismas debían valorar hasta ocho aspectos del falo masculino: grosor, posición, forma del glande y escroto, longitud, tacto, textura de la piel e, incluso, el vello púbico (o su ausencia). Y los resultados son más que sorprendentes:





A ellas les gusta el pene en su conjunto. Como el que ve un monumento histórico en todo su esplendor. ¿Qué sería de la Alhambra sin el Patio de los Leones? ¿O de la catedral de Florencia sin la cúpula de Brunelleschi?. Al final, “la apariencia estética general fue clasificada como el factor más relevante para considerar que un pene es bonito”, explicaron los creadores de este estudio.

Tener la zona depilada e hidratada es el segundo aspecto más importante y en el que se fija una mujer para determinar cuánto de estético es un pene.

El grosor ocuparía la tercera posición. Siempre hablamos del tamaño estándar, de los 13 a los 15 centímetros erectos y cerca de los nueve flácidos, dejando de lado lo fino o gordo que es un pene. Pues bien, el tamaño se sitúa en sexta posición…

Tanto la posición como la abertura de la uretra pasaron bastante desapercibidos en el estudio. Al final, tal y como decía la película de Disney La Bella Y La Bestia, la belleza está en el interior, pero en este caso no del miembro sino del cerebro humano que es el órgano sexual por excelencia. ¿De qué sirven el grosor o los centímetros si no dan de sí? Pues como en las películas porno, de atrezzo.