Persisten las colas para comprar alimentos en Táchira

 

A una semana del cierre de la frontera con Colombia por la declaratoria del estado de excepción por parte del Gobierno, el problema de desabastecimiento de alimentos de la cesta básica sigue acentuándose en la capital tachirense y se observaron este martes largas colas de compradores en abastos y red de supermercados de San Cristóbal, publica La Nación.

 

A esta dura situación no escaparon las redes de distribución de alimentos que administra el Gobierno nacional, pues en los Pedeval y abastos Bicentenario el panorama de caos y larga espera de los consumidores, para comprar cualquier artículo, fue similar al que debieron soportar quienes acudieron a los almacenes de cadena.

En algunos supermercados y abastos, los sancristobalenses lograron adquirir aceite vegetal, pasta, desodorante y papel higiénico, pero de manera restringida y a precios regulados.

Durante un recorrido por la ciudad, se pudo apreciar que en el supermercado La Gran Parada, por lo menos medio millar de personas hicieron cola por varias horas para poder comprar pañales para recién nacidos, siempre y cuando se presentara la partida de nacimiento.

Los más afortunados, que madrugaron para lograr un sitio privilegiado en la cola, pudieron llevar a casa también un litro de aceite, desodorante Speed y papel sanitario, en presentación de cuatro rollos.

Pese a la existencia de estos productos, las personas se quejaron que los artículos vendidos resultaban insuficientes para cuadros familiares mayores a tres personas y mostraron su descontento por la restricción que les siguen imponiendo, ya que, motivado al cierre de la frontera con Colombia, pensaron que ya el fantasma del desabastecimiento se resolvería y retornarían los productos de mayor consumo y demanda a los anaqueles.

En la perfumería La Gran Parada, donde también se venden alimentos a precios regulados, la administración de ese negocio entregó 120 números a quienes hicieron la cola y les vendieron aceite comestible y jabón de baño.

Una situación similar experimentaron compradores en el abasto El Junquito, en La Concordia, donde pacientemente al menos doscientas personas esperaron casi dos horas que descargaran una cava que transportaba pañales y así comprar un paquete del producto, pero presentando la partida de nacimiento del infante.

Un reclamo al unísono de los compradores, y que causó rechazo entre las decenas de personas que hacían cola, es que a los distintos abastos llegaban militares o efectivos policiales a quienes se les privilegiaba para la compra de los artículos y sin hacer cola.

Megacola en Makro para comprar champú

En los almacenes donde se vendieron algunos productos, este martes, los consumidores debieron ajustarse al requerimiento del terminal de cédula, petición que varió en los sitios donde se encontraban los artículos.

Por lo menos unas mil personas hicieron cola en la tienda Makro para poder adquirir champú, desodorante para damas y jabón de baño, pero solamente se le vendía una unidad de estos artículos a cada persona.

En la misma avenida Rotaria, pero en el supermercado El Garzón, los consumidores encontraron jabón en polvo, en presentación de dos kilos 700 gramos, el cual fue vendido a precio regulado.

La gran asistencia de compradores se hizo evidente también en abastos y minimercados de Barrio Obrero, donde bajo el calor decenas de personas hicieron cola para comprar jabón de baño, pollo y pañales para bebé.

En el supermercado La 14, no menos de ciento cincuenta personas esperaron pacientemente para llevar a sus casas toallas sanitarias, un pollo, pañales y un combo de jabón de baño, en presentación de tres unidades.

El drama para la consecución de otros alimentos, como arroz, azúcar, granos y avena, parece agudizarse, pues estos no se encuentran en los anaqueles y son casi imposibles de encontrar.

Comprar por terminal de cédula

En los lugares donde vendieron algunos alimentos procesados o productos de aseo personal, imperó la solicitud de la cédula de identidad, y por el terminal del documento es que se expendieron los contados artículos que llegaron a los comercios.

Algunos compradores se quejaron de esta práctica, ya que aseguraron que bajo esta modalidad de ventas se les limitaba la adquisición de alimentos, motivado a que muchos de quienes acudieron en este día a comprar cualquier producto no pudieron hacerlo porque no les correspondía el terminal del documento de identificación.