Lester Toledo: Maduro es como Donald Trump

thumbnaillestertoledoabr2014El régimen una vez más se ha decidido a jugar la carta de la amenaza externa ante la inminencia de la contienda electoral del seis de diciembre. En consecuencia, Nicolás Maduro ha tomado la decisión de declarar el estado de excepción por sesenta días en cinco municipios de la zona limítrofe con Colombia y cerrar los pasos fronterizos. Una determinación que ha estado acompañada de fuertes discursos, abundantes en generalizaciones y una comparación que, confieso, no creí posible: Maduro es como Donald Trump.

Recordarán que hace pocos días el magnate y aspirante presidencial republicano estadounidense propuso la idea de expulsar a inmigrantes mexicanos del territorio norteamericano e incluso erigir un muro para contenerlos.

Muchos latinos quedamos perplejos ante esta propuesta xenófoba, cruel y violatoria de los derechos humanos. Lo que no esperábamos es que quien se hace llamar presidente de Venezuela asumiera una medida similar, con lo que hoy está pasando en la frontera venezolana con Colombia donde nuestros hermanos neogranadinos están siendo defenestrados brutalmente, víctimas de humillaciones y maltratos.

Las vejaciones son inhumanas. Empujones, golpes, palabras ofensivas como “paramilitares”, “lacras”, etcétera, se suman a las expulsiones de más de 600 colombianos, incluidos niños y ancianos, que han tenido que refugiarse en el vecino país a la intemperie, pues sus casas están siendo demolidas en suelo venezolano, lo cual evidencia la vileza de las medidas de desalojo.

No puede estar sucediendo que en pleno siglo XXI aún existan estas reminiscencias facistoides, o más precisamente nacionalsocialistas al estilo hitleriano de expulsar a hermanos latinoamericanos que conviven desde hace años en la frontera con la excusa de la aplicación de supuestas severas medidas económicas y de seguridad fronteriza.

La manera como la fuerza pública venezolana ha procedido contra colombianos que viven en nuestro territorio –más allá de consideraciones relativas a su situación migratoria– es absolutamente inaceptable.

Quienes siempre hemos defendido el equilibrio en la aplicación de la justicia, incluso para quienes no son venezolanos, rechazamos esta sórdida y vergonzosa situación pues siempre hemos abogado para que se le otorguen todos los derechos para todas las personas.

Por eso condenamos la medida por desmesurada y equivocada pues no puede ocurrir que cada vez que el Gobierno se sienta incapaz de regular por las vías normales una crisis que ha generado por incapacidad de sus funcionarios, tenga que asumir estas decisiones que son circunstanciales y que no son una solución al verdadero problema.

Estas actitudes propias de una dictadura desesperada rayarían en lo ridículo si no fueran violatorias de los derechos humanos, y como la serpiente que muerde su cola, se ven en el espejo de posiciones extremas como las de Donald Trump contra los mexicanos, cuya similitud con estas recientes expulsiones de colombianos hacen inevitable las comparaciones.

¿Quiénes han sido los que han generado todo este clima de ingobernabilidad en la frontera? No es la gente humilde que hizo de nuestro país el suyo, son algunos militares corruptos que están sacando el mejor partido en la frontera, y como este gobierno no tiene la suficiente valentía para encarar a los verdaderos corruptos, aboga por un acto ruin y deleznable que, repetimos, viola las mínimas normas que amparan los derechos humanos.

Las propuestas las hemos argumentado varias veces. La solución no es violar los derechos humanos o cerrar la frontera. La solución está en estabilizar el control cambiario. Estimular y salvaguardar la producción nacional, apoyar y no perseguir las empresas privadas y criminalizar efectivamente el contrabando en la frontera incluyendo el castigo para los cuerpos militares que permiten y se enriquecen con esta situación. Incluso apoyamos la propuesta de aplicar medidas severas a los efectivos castrenses fronterizos como la revisión de sus ingresos y cuentas bancarias.

Sólo cuando logremos entender que el enemigo no es quien produce sino quien se corrompe, estaremos dando un paso importante para frenar la delincuencia no sólo en Táchira sino también en el Zulia.

@LesterToledo